La productora española Mediacrest ha unido fuerzas con el director de cine Rodrigo Cortés para desarrollar Isbāniyā, un largometraje inspirado en la historia de los agentes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) destinados en Irak antes de la emboscada de Latifiya, en la que siete de ellos perdieron la vida el 29 de noviembre de 2003. La película adaptará el libro Destrucción masiva, del periodista Fernando Rueda, centrado en uno de los episodios más trágicos de la historia reciente de los servicios de inteligencia españoles.
El proyecto se encuentra en una fase avanzada de desarrollo y búsqueda de financiación, con el objetivo de iniciar el rodaje a lo largo de 2027. La producción ejecutiva correrá a cargo del propio Rodrigo Cortés y de Eulogio Romero, mientras que Mediacrest liderará la producción del largometraje.
La historia reconstruirá los meses previos a la conocida como tragedia de «los nueve de Irak», poniendo el foco en la labor de los agentes españoles desplegados en el país y en las circunstancias que desembocaron en el ataque sufrido por el convoy en el que viajaban. La intención de sus responsables es ofrecer una visión inédita sobre el trabajo de los servicios de inteligencia españoles, un ámbito habitualmente alejado del gran público.
Cortés ha explicado que la película nace con la voluntad de mostrar una realidad poco conocida sobre el funcionamiento del espionaje español. «Sabemos —creemos saber— cómo opera la CIA, el MI6 o el Mossad, pero apenas conocemos el trabajo de los servicios secretos españoles», ha señalado el director, quien considera que detrás de esta historia existe un relato «heroico, trágico y universal» que todavía no ha sido contado desde una perspectiva cinematográfica.
Por su parte, el consejero delegado de Mediacrest, Cristian Liarte, ha destacado que el acuerdo con Rodrigo Cortés refuerza la apuesta de la compañía por producciones españolas de gran alcance internacional. Según ha afirmado, la película supone un proyecto de gran ambición que contribuirá a impulsar la industria audiovisual nacional y permitirá abordar un episodio de especial relevancia para la historia reciente de España.
El único superviviente
José Manuel Sánchez Riera (Madrid, 1966) fue el único de los ocho agentes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) que salvó la vida en el ataque de la insurgencia iraquí contra los dos vehículos en los que viajaban el 29 de noviembre de 2003. Aquel hecho sigue siendo el día más negro en la historia de los servicios secretos. Pasadas dos décadas, publica el libro Tres días de noviembre (Ed. Espasa) donde vuelca todo lo sucedido junto a la localidad de Latifiya y cómo superó su posterior enfermedad por estrés postraumático, así como cierto sentimiento de culpa por ser el único superviviente: «Llevo 20 años dándole vueltas, es inexplicable», confesó a THE OBJECTIVE ante el hecho de salir vivo —y sin heridas— de aquel infierno.

Los espías españoles viajaban en dos coches de regreso de Bagdad a la Base España en Diwaniya cuando fueron atacados en la carretera con armas automáticas. El CNI había decidido enviar vehículos con blindaje tras el asesinato de José Antonio Bernal el 9 de octubre de ese año en la capital iraquí, pero aún no habían llegado. No fue la única adversidad a la que se enfrentaron los agentes, que solo tenían armas cortas para responder a los kalashnikov de los atacantes, con una capacidad de tiro mucho mayor y con los que podían hacer blanco a doscientos metros.
El coche en el que iba Sánchez Riera sufrió un accidente tras los primeros disparos. Él, medio aturdido, perdió la pistola que llevaba en su regazo cuando salió del habitáculo. La única pistola ametralladora que le pasaron se le encasquilló en dos ocasiones tras disparar el primer tiro. Todo ello en medio de las ráfagas que sobrevolaban sus cabezas y que les iban hiriendo uno a uno con el paso de los minutos. El número de teléfono del contingente español que tenían asignado por seguridad en caso de auxilio no funcionó —o nadie lo cogió— en ese momento crítico. Cuando llamaron a la división polaca, de la que dependía orgánicamente la brigada española en Irak, tampoco hubo respuesta.
La incorporación de Isbāniyā amplía la cartera de proyectos cinematográficos de Mediacrest. La productora anunció recientemente su participación como coproductora de Mister, dirigida por Wade Eastwood y protagonizada por Walton Goggins. En televisión, la compañía también ha producido para RTVE la serie Asuntos internos, disponible en RTVE Play y Disney+.
Rodrigo Cortés, por su parte, continúa consolidando una trayectoria con proyección internacional. El cineasta ha dirigido títulos como Buried, Red Lights o Love Gets a Room, mientras que su último largometraje, Escape, contó con Martin Scorsese como productor, consolidando su presencia entre los directores españoles con mayor reconocimiento fuera de nuestras fronteras.
La productora española Mediacrest ha unido fuerzas con el director de cine Rodrigo Cortés para desarrollar Isbāniyā, un largometraje inspirado en la historia de los agentes
La productora española Mediacrest ha unido fuerzas con el director de cine Rodrigo Cortés para desarrollar Isbāniyā, un largometraje inspirado en la historia de los agentes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) destinados en Irak antes de la emboscada de Latifiya, en la que siete de ellos perdieron la vida el 29 de noviembre de 2003. La película adaptará el libro Destrucción masiva, del periodista Fernando Rueda, centrado en uno de los episodios más trágicos de la historia reciente de los servicios de inteligencia españoles.
El proyecto se encuentra en una fase avanzada de desarrollo y búsqueda de financiación, con el objetivo de iniciar el rodaje a lo largo de 2027. La producción ejecutiva correrá a cargo del propio Rodrigo Cortés y de Eulogio Romero, mientras que Mediacrest liderará la producción del largometraje.
La historia reconstruirá los meses previos a la conocida como tragedia de «los nueve de Irak», poniendo el foco en la labor de los agentes españoles desplegados en el país y en las circunstancias que desembocaron en el ataque sufrido por el convoy en el que viajaban. La intención de sus responsables es ofrecer una visión inédita sobre el trabajo de los servicios de inteligencia españoles, un ámbito habitualmente alejado del gran público.
Cortés ha explicado que la película nace con la voluntad de mostrar una realidad poco conocida sobre el funcionamiento del espionaje español. «Sabemos —creemos saber— cómo opera la CIA, el MI6 o el Mossad, pero apenas conocemos el trabajo de los servicios secretos españoles», ha señalado el director, quien considera que detrás de esta historia existe un relato «heroico, trágico y universal» que todavía no ha sido contado desde una perspectiva cinematográfica.
Por su parte, el consejero delegado de Mediacrest, Cristian Liarte, ha destacado que el acuerdo con Rodrigo Cortés refuerza la apuesta de la compañía por producciones españolas de gran alcance internacional. Según ha afirmado, la película supone un proyecto de gran ambición que contribuirá a impulsar la industria audiovisual nacional y permitirá abordar un episodio de especial relevancia para la historia reciente de España.
José Manuel Sánchez Riera (Madrid, 1966) fue el único de los ocho agentes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) que salvó la vida en el ataque de la insurgencia iraquí contra los dos vehículos en los que viajaban el 29 de noviembre de 2003. Aquel hecho sigue siendo el día más negro en la historia de los servicios secretos. Pasadas dos décadas, publica el libro Tres días de noviembre (Ed. Espasa) donde vuelca todo lo sucedido junto a la localidad de Latifiya y cómo superó su posterior enfermedad por estrés postraumático, así como cierto sentimiento de culpa por ser el único superviviente: «Llevo 20 años dándole vueltas, es inexplicable», confesó a THE OBJECTIVE ante el hecho de salir vivo —y sin heridas— de aquel infierno.

Los espías españoles viajaban en dos coches de regreso de Bagdad a la Base España en Diwaniya cuando fueron atacados en la carretera con armas automáticas. El CNI había decidido enviar vehículos con blindaje tras el asesinato de José Antonio Bernal el 9 de octubre de ese año en la capital iraquí, pero aún no habían llegado. No fue la única adversidad a la que se enfrentaron los agentes, que solo tenían armas cortas para responder a los kalashnikov de los atacantes, con una capacidad de tiro mucho mayor y con los que podían hacer blanco a doscientos metros.
El coche en el que iba Sánchez Riera sufrió un accidente tras los primeros disparos. Él, medio aturdido, perdió la pistola que llevaba en su regazo cuando salió del habitáculo. La única pistola ametralladora que le pasaron se le encasquilló en dos ocasiones tras disparar el primer tiro. Todo ello en medio de las ráfagas que sobrevolaban sus cabezas y que les iban hiriendo uno a uno con el paso de los minutos. El número de teléfono del contingente español que tenían asignado por seguridad en caso de auxilio no funcionó —o nadie lo cogió— en ese momento crítico. Cuando llamaron a la división polaca, de la que dependía orgánicamente la brigada española en Irak, tampoco hubo respuesta.
La incorporación de Isbāniyā amplía la cartera de proyectos cinematográficos de Mediacrest. La productora anunció recientemente su participación como coproductora de Mister, dirigida por Wade Eastwood y protagonizada por Walton Goggins. En televisión, la compañía también ha producido para RTVE la serie Asuntos internos, disponible en RTVE Play y Disney+.
Rodrigo Cortés, por su parte, continúa consolidando una trayectoria con proyección internacional. El cineasta ha dirigido títulos como Buried, Red Lights o Love Gets a Room, mientras que su último largometraje, Escape, contó con Martin Scorsese como productor, consolidando su presencia entre los directores españoles con mayor reconocimiento fuera de nuestras fronteras.
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