‘NAZA’, ‘DAU’ y ‘Possible Love’, entre las películas favoritas para el palmarés de Venecia

La Mostra de Venecia cerró este viernes su concurso con A Bit of Light, del iraní Ali Asgari, y Ritorno a Buenos Aires, del italiano Marco Bechis, aunque ninguna de las dos pareció con opciones de entrar en el palmarés que se conocerá el sábado por la noche en el Lido.

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 La Mostra cierra un concurso en el que también destacaron ‘Wild Horse Nine’, protagonizada por John Malkovich, y la danesa ‘Woman Unknown’, además de los trabajos actorales de Alba Rohrwacher y las hermanas Kate y Rooney Mara  

La Mostra de Venecia cerró este viernes su concurso con A Bit of Light, del iraní Ali Asgari, y Ritorno a Buenos Aires, del italiano Marco Bechis, aunque ninguna de las dos pareció con opciones de entrar en el palmarés que se conocerá el sábado por la noche en el Lido.

Ambas películas retratan a personajes masculinos (los dos médicos) devastados por la violencia de sendas dictaduras, la iraní actual y la militar argentina de los setenta. Pero mientras la película de Asgari transmite el vacío existencial de su protagonista con una sutileza sencilla —y eso incluye la contención expresiva de su protagonista, Misagh Zarehla—, la de Marco Bechis resulta torpe en su exceso, una mezcla de memoria fantasmal y traumas con un guion muy tosco y mucho abuso del primer plano, sin finura.

Es difícil prever el palmarés del variopinto jurado presidido por la actriz y directora estadounidense Maggie Gyllenhaal. No lo es afirmar que las películas más destacables de esta 83ª edición de la Mostra son el deslumbrante y monumental experimento sobre el Nobel de física soviético Lev Landáu, DAU, del ruso Ilya Khrzhanovskiy; el demoledor y riguroso documental periodístico NAZA, que expone al detalle la maquinaria tecnológica del ejército israelí para asesinar en masa a la población palestina de Gaza; y la coreana Possible Love, sorprendente drama femenino con la lucha de clases de fondo, que ha dirigido Lee Chang-dong.

También han destacado otros títulos. Por sus actuaciones y por su brillante guion, Wild Horse Nine, tragicomedia crepuscular de Martin McDonagh que habla de la decadencia del imperialismo estadounidense a través de dos bufonescos espías de la CIA que llegan en 1973 a la Isla de Pascua de Chile o el duro drama de posguerra de la danesa May el-Toukhy Unknown Women. Retrata el miedo y el frío instinto de supervivencia de una joven niñera, prometida con el empresario viudo para el que trabaja, al humillante castigo público que sufrieron en Europa las mujeres acusadas de colaborar o mantener relaciones con los ocupantes nazis.

En un escalón inferior quedan la adaptación del cuento manga de Tatsuki Fujimoto Look Back, dirigida por el japonés Hirokazu Kore-eda, o la francesa Un bon petit soldat, con un trabajo actoral impresionante de la italiana Alba Rohrwacher, que da vida a una responsable de recursos humanos de una compañía de seguros convertida en cómplice y esclava de la voz de su amo. El jurado también podría dar una sorpresa premiando el loquísimo, y único, trabajo de las hermanas Kate y Rooney Mara, que actúan al unísono en la última obra de Werner Herzog, Bucking Fastard.

La decisión final, además de en las de Gyllenhaal, está en manos del compositor Daniel Blumberg, conocido por las bandas sonoras de The Brutalist o de El testamento de Ann Lee; el historiador y crítico de cine italiano Francesco Casetti; el director de cine y guionista francés Xavier Giannoli; la guionista y directora afgana Shahrbanoo Sadat, el director de Hong Kong Johnnie To y la cineasta tunecina Kaouther ben Hania.

La programación de Venecia ha brillado en sus secciones paralelas, más allá de la veintena de películas programadas dentro del concurso oficial, en el que también participó Nanni Moretti con su última comedia romántica, Sucederá esta noche, y el último guion en el que trabajó Bernardo Bertolucci, The Echo Chamber, así como el nuevo trabajo conjunto de Penélope Cruz y Javier Bardem, Búnker.

En esa programación alternativa, destacaron el documental político Musk, un perfil de más de cuatro horas en el que Alex Gibney retrata cómo se ha forjado la inconcebible fortuna y el poder del “extremadamente peligroso” magnate sudafricano Elon Musk, que está financiando a la ultraderecha de todo el planeta por su obsesión antiwoke y porque sabe que sus leyes son más permeables a que siga agigantando su fortuna. Como recordó en el Lido una de sus exesposas, Ashley St. Clair, Musk manipula el algoritmo de su red social X para polarizar y reventar un planeta que, a todas luces, detesta y quiere que todos abandonemos rumbo a Marte. El documental de Gibney, que recuerda la complicidad en su escalada de los presidentes demócratas, como Barack Obama, es una llamada de atención a los políticos y ciudadanos que, aun sabiendo todo eso, siguen alimentando su plataforma del odio.

Llinás y su aproximación a Borges

Pero quizá el gran fenómeno fuera del concurso ha sido la nueva película del cineasta argentino Mariano Llinás y su vibrante colectivo El Pampero. Durante las más de cinco horas de Biografía de Jorge Luis Borges, Llinás toma el papel de maestro de ceremonias —o de flautista de Hamelín, o de explorador de una selva hecha de papeles y libros—, y como en la maravillosa Clorindo Testa, se pone delante de la cámara para guiarnos por “los objetos y lugares” de la vida del autor de Ficciones.

Con su personalidad desbordante, Llinás recordó su temprana obsesión con el escritor, cómo su sombra está de manera inevitable en todo su cine y por qué para él Borges es “un país peligroso, lleno de amenazas y maravillas”. El amor a los libros, a la biblioteca heredada, a la construida y a la encontrada, a los archivos y a sus huellas, forman parte de esa “azarosa exploración” en forma de película que conquistó el sofocante Lido de finales de verano con su pasión por la literatura y el cine.

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