La transformación sostenible de la industria cultural

Con el objetivo de acelerar la transición hacia una cultura sostenible, el Encuentro Estatal CreaSus reunió ayer en Madrid a líderes de los sectores público y privado para tejer alianzas estratégicas. Durante las jornadas, los ponentes coincidieron en un diagnóstico claro: la financiación es clave para que las industrias creativas se comprometan con el medio ambiente.

 El encuentro CreaSus reúne a grandes instituciones culturales para debatir y analizar cómo encontrar un equilibrio entre sostenibilidad, viabilidad económica e impacto social y medioambiental  

Con el objetivo de acelerar la transición hacia una cultura sostenible, el Encuentro Estatal CreaSus reunió ayer en Madrid a líderes de los sectores público y privado para tejer alianzas estratégicas. Durante las jornadas, los ponentes coincidieron en un diagnóstico claro: la financiación es clave para que las industrias creativas se comprometan con el medio ambiente.

CreaSus nació en 2023 bajo el impulso del programa Europa Creativa y la Fundación Banco Santander. Esta iniciativa, en la que participan entidades de España, Bélgica, Grecia, Irlanda e Italia, ofrece herramientas para que las organizaciones culturales logren el equilibrio entre sostenibilidad y viabilidad económica.

Las industrias culturales y creativas representan más del 4% del PIB de la Unión Europea. Por eso, es necesario entender la sostenibilidad desde una perspectiva social, medioambiental, económica y territorial.

«La cultura es un motor fundamental de transformación social que requiere dinero, pero también acompañamiento. Sin embargo, el sector está muy precarizado; es importante apostar por la financiación a largo plazo. Hoy dependemos de subvenciones anuales que luego desaparecen. Hay que construir un ecosistema que ocupe las ciudades, pero también el entorno rural, dando espacio a los pequeños proyectos», advirtió Lucia Casani, directora de la Fundación Daniel y Nina Carasso.

Lara de Mesa, jefa de Banca Responsable del Grupo Santander, defendió que la sostenibilidad debe integrarse en el núcleo de las organizaciones y no limitarse a acciones filantrópicas aisladas. Como ejemplo, recordó que durante la pandemia se puso en marcha un fondo extraordinario de 115 millones de euros para responder a emergencias sociales y educativas: «Adquirimos mascarillas y tarjetas SIM para que los alumnos que estudiaban en remoto se conectarán», explicó.

Por su parte, el Ministerio de Cultura desarrolló el Libro Verde, un documento que propone un modelo de prácticas ecológicas comunes para los gestores y la comunidad. «La cultura es un elemento de cohesión y un recurso inigualable. Desde hace varios años se trabaja para incluir el patrimonio y la cultura en el Comité Internacional de la Unesco para el clima», afirmó Pilar Rubiales, integrante de la Dirección General de Patrimonio Cultural y Bellas Artes.

Mónica Comas, responsable de Europa Creativa en España, señaló que la sostenibilidad es un requisito indispensable para acceder a las convocatorias europeas. En este sentido, los proyectos que aspiren al respaldo económico del organismo deben incorporar criterios relacionados con la transición ecológica, la inclusión, la igualdad y la transformación digital.

Comas adelantó que AgoraEU, proyecto que entrará en vigor en 2028, contará con un presupuesto de 8.600 millones de euros destinados a cultura, medios y ciudadanía. La responsable subrayó también que «la cultura es un derecho y su acceso no debería depender ni de la condición social ni del territorio en el que se viva».

«La sostenibilidad está en el ADN de nuestro museo», aseguró Teresa Gutiérrez, responsable de recursos humanos y servicios generales del Thyssen. La institución comenzó a estructurar su estrategia tras su 25 aniversario con el paso de fundación privada a organismo público estatal. Fue entonces cuando entendió que, además de conservar una colección, debía asumir un papel activo como «espacio integrador» y «palanca de cambio social».

El Teatro Real fue reconocido en 2025 como el teatro más sostenible del mundo por los International Opera Awards y se convirtió, además, en el primer edificio histórico en integrar producción solar fotovoltaica. Nuria Gallego, su directora de sostenibilidad, accesibilidad e infraestructuras, relató cómo la pandemia marcó un punto de inflexión. Mientras muchos teatros cerraban por las restricciones del covid, el Real permaneció abierto gracias a la calidad de su aire interior y aprovechó el contexto para impulsar reformas energéticas y nuevos modelos de financiación. «Cada carencia que teníamos había que convertirla en oportunidad», concluyó.

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