25 años del Cementerio de los Libros Olvidados: «A Carlos Ruiz Zafón no le interesaba mucho la Barcelona moderna»

Hace 25 años empezó a forjarse la leyenda de una biblioteca secreta llamada a convertirse en el primer clásico literario del siglo XXI: La sombra del viento. Con una modesta tirada inicial, la novela pasó prácticamente desapercibida cuando se publico en mayo de 2001, al fin y al cabo Carlos Ruiz Zafón solo era un autor juvenil, ganador del Premio Edebé por El príncipe de la niebla (1993). Pero seis años después de su fallecimiento (el 19 de junio del 2000 por un fatal cáncer) se erige como el autor español más leído después de Cervantes, traducido a 53 lenguas y con más de 50 millones de libros vendidos en todo el mundo.

 ‘La sombra del viento’ ya es un clásico del siglo XXI y diez países lanzarán una edición especial ilustrada de forma simultánea para celebrar su aniversario. Además, se reedita y amplía la guía literaria ‘La Barcelona de Carlos Ruiz Zafón’ de Sergi Doria y Sergio Vila-Sanjuán prepara una biografía  

Hace 25 años empezó a forjarse la leyenda de una biblioteca secreta llamada a convertirse en el primer clásico literario del siglo XXI: La sombra del viento. Con una modesta tirada inicial, la novela pasó prácticamente desapercibida cuando se publico en mayo de 2001, al fin y al cabo Carlos Ruiz Zafón solo era un autor juvenil, ganador del Premio Edebé por El príncipe de la niebla (1993). Pero seis años después de su fallecimiento (el 19 de junio del 2000 por un fatal cáncer) se erige como el autor español más leído después de Cervantes, traducido a 53 lenguas y con más de 50 millones de libros vendidos en todo el mundo.

Como si fuera una superproducción de Hollywood pero en un sentido editorial, el próximo 18 de noviembre más de 10 países liderados por Planeta -Estados Unidos, Francia, Suecia, Polonia, República Checa, Bulgaria, Holanda, Portugal y Latinoamérica- lanzarán de forma simultánea una edición especial de La sombra del viento, un libro-objeto ilustrado por Pedro Oyarbide -responsable de la saga Blackwater– con desplegables y «toda suerte de maravillas», en palabras del editor Emili Rosales o Émile de Rosiers, así le bautizó Zafón cuando le convirtió en personaje literario: el director de Éditions des Lumières, «poeta y escritor a ratos libres».

Desde Los Ángeles, donde vivía, y una Barcelona pasada por el filtro de la memoria, Zafón solía hacer literatura de todo lo que le gustaba: el modernismo de Gaudí, las angostas callejuelas del Gòtic, pero también sus amigos y colegas, como el veterano periodista Sergio Vila-Sanjuán (o Sergio Vilajuana en El laberinto de los espíritus) que escribió una de las primeras críticas anunciando el advenimiento de un fenómeno literario. No se equivocaba. Tras ganar el último Premio Fernando Lara con Misterio en el Barrio Gótico, una novela con toques zafonianos (o, cuanto menos, hará las delicias de los lectores de Zafón), Vila-Sanjuán ya está preparando la primera biografía o «semblanza literaria» de Zafón.

La editorial Planeta celebró ayer un homenaje íntimo a su autor estrella -con la presencia de su discreta viuda Mari Carmen Bellver– en uno de esos escenarios decimonónicos que tanto le gustaban: el Ateneu, «uno de los muchos rincones de Barcelona donde el siglo XIX todavía no ha recibido noticias de su jubilación», escribió Zafón en La sombra del viento.

«A Carlos no le interesaba mucho la Barcelona moderna», sonríe otro curtido periodista cultural, Sergi Doria, autor de la guía literaria La Barcelona de Carlos Ruiz Zafón, que publicó en 2008 con la colaboración del escritor ante la avalancha de rutas fake y que acaba de reeditar en una versión ampliada, que abarca toda la producción zafoniana, incluyendo los relatos dispersos compilados en La ciudad de vapor (2021). En una cuidada y práctica edición para recorrer in situ las calles de Barcelona, esta guía es un viaje por la ciudad desaparecida y la imaginada.

«La ciudad de Zafón no es realista. Barcelona es mediterránea y luminosa, pero él escribe sobre una ciudad gótica con cielos de vapor y brumas más propias del Londres de Dickens», compara Doria. Y son sus personajes -Daniel Sempere, Núria Montfot Alicia Gris, Fermín Romero de Torres, pero también Marina y los que se escapan de sus otros libros- quienes cuentan la ciudad, lo que sintieron en determinada plaza o al descubrir aquel Cementerio de los Libros Olvidados, una leyenda que ancla el siglo de lo virtual a una catedral de papel.

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