Big replantea la idea del lujo (turístico) en Japón

Este es un proyecto de contrastes. Una figura de la arquitectura mundial, el danés Bjarke Ingels con su estudio Big, ha optado por trabajar con paradojas: mezclar la conexión y la desconexión, la tradición y la vanguardia, la arquitectura vernácula y la tecnología punta. Busca redefinir el lujo contemporáneo como algo esencialmente remoto. Como si el obstáculo económico para acercarse al lujo debiera coincidir con la lejanía física de poder ubicarlo.

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 El estudio danés inaugura, en la isla japonesa de Sagishima, un cruce entre topografía y diseño nórdico-japonés  

ARQUITECTURA

El estudio danés inaugura, en la isla japonesa de Sagishima, un cruce entre topografía y diseño nórdico-japonés

Las tres viviendas de ‘NOT A HOTEL Setouchi’ junto al mar de Seto están construidas con la técnica de tierra apisonada.Kenta Hasegawa
Anatxu Zabalbeascoa

Este es un proyecto de contrastes. Una figura de la arquitectura mundial, el danés Bjarke Ingels con su estudio Big, ha optado por trabajar con paradojas: mezclar la conexión y la desconexión, la tradición y la vanguardia, la arquitectura vernácula y la tecnología punta. Busca redefinir el lujo contemporáneo como algo esencialmente remoto. Como si el obstáculo económico para acercarse al lujo debiera coincidir con la lejanía física de poder ubicarlo.

Así, una isla japonesa remota, Sagishima, en el mar de Seto, es el escenario de una intervención que, a lo lejano, suma lo escaso: sólo tres viviendas. Los arquitectos las describen como villas de vacaciones. Son lugares de paso, y, sin embargo, más paradojas, buscan fundirse con la orografía.

Una técnica constructiva tradicional, con tierra apisonada de las propias montañas, ilustra el ideario del nombre que resume a la compañía: Not a hotel. La pregunta que plantea un nombre así es ¿qué es entonces esta intervención? ¿Cómo puede la hostelería redefinir el lujo? ¿Exotismo? ¿Soledad? ¿Intimidad? ¿Qué intimidad se puede conseguir viviendo tras vidrios? ¿Cuánto cuesta mantener una relación real con la naturaleza? ¿Qué es lo que no se considera necesario para que las cosas funcionen mejor?

Big, los arquitectos de Copenhague, han firmado otros singulares establecimientos de hostelería. En Suecia, diseñaron el Biosphere Treehotel y, en los Alpes suizos, el Piguet’s Hotel des Horogers. En Japón, ahora hablan de diálogo entre el diseño japonés y el escandinavo. Del primero afloran el respeto topográfico y la recuperación de la vegetación como parte del proyecto. Pero en esta intervención la vegetación habla del edén: olivos y limoneros. Las tres viviendas de cuatro habitaciones tienen vistas de 360 grados y, más que ubicadas, parecen plantadas, o brotadas, siguiendo los caminos locales y desplegadas como una cinta sobre la topografía.

La parte japonesa son los materiales locales —la pizarra de las cubiertas, los suelos de tatami, el pavimento del lugar— y la disolución de los límites físicos. Las fachadas de vidrio rompen visualmente la frontera entre interior y exterior y redundan en una conexión circular. Las tres casas son circulares, cada una es distinta. Todas coronan una colina y rodean un patio central. Todas tienen fachadas de vidrio y claraboyas para poder contemplar el cielo desde cualquier habitación.

La parte nórdica de sencillez y calidez la interpreta Bjarke Ingels, el fundador del estudio Big, hablando de un equilibrio entre apertura y soledad. Lo describe como un futurismo sin miedo combinado con raíces tradicionales: “Macrocosmos y microcosmos juntos, tradición y modernidad, casas como oxímorons encarnando términos contradictorios”. Dotadas con técnicas pasivas para facilitar la refrigeración y de sistemas de recuperación de agua de lluvia para regar la vegetación, el diseño de estas tres villas de lujo es también una mezcla entre sistemas vernáculos y sofisticación tecnológica. ¿Responsabilidad? ¿Civismo? Ingels defiende un lujo paradójico que trata de tener en cuenta los lugares y la sostenibilidad, es decir: el planeta. Es remoto. Parece más sencillo de lo que es. Lleva su sello.

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