No recuerdo si pertenece a un poema o a una canción algo tan incontestable como: “No hay que volver al lugar donde fuiste feliz”. Por si acaso, para protegerse, para evitar el desencanto. Y no me importa que en el cine recurran machaconamente al remake, a condición de que yo no tenga la obligación de tragármelos. Casi siempre son decepcionantes. Sobre todo los que vuelven a contar historias que te donaron encanto, emoción; las sensaciones que te regala lo que tú identificas con el gran cine.
Sentido y sensibilidad
Dirección: Georgia Oakley.
Intérpretes: Daisy Edgar-Jones, Esmé Creed-Miles, George MacKay, Fiona Shaw, Stacy Martin, Caitríona Balfe.
Género: drama. Reino Unido, 2026.
Duración: 132 minutos.
Estreno: 23 de octubre.
No me importa que en el cine recurran machaconamente al ‘remake’, a condición de que yo no tenga la obligación de tragármelos. Casi siempre son decepcionantes
No recuerdo si pertenece a un poema o a una canción algo tan incontestable como: “No hay que volver al lugar donde fuiste feliz”. Por si acaso, para protegerse, para evitar el desencanto. Y no me importa que en el cine recurran machaconamente al remake, a condición de que yo no tenga la obligación de tragármelos. Casi siempre son decepcionantes. Sobre todo los que vuelven a contar historias que te donaron encanto, emoción; las sensaciones que te regala lo que tú identificas con el gran cine.
En la mayoría de los casos, las nuevas adaptaciones responden a la posibilidad de negocio, como casi todo en este mundo ayer, hoy y mañana. Pero imagino que algunos de los que vuelven a narrar antiguas y triunfantes historias se creen con capacidad para superar los modelos originales. Y no me importa que lo hagan con majaderías exitosas, aunque si lo hacen con viejas y memorables joyas, me parecen profanaciones castigables. Espero que nadie se atreva a realizar nuevas versiones de El apartamento, El hombre tranquilo o El hombre que mató a Liberty Valance, películas que guardo a perpetuidad en un altar.
Creo haber disfrutado de Sentido y sensibilidad hace treinta años. Como antes lo había hecho con la excelente novela de Jane Austen. La dirigía un señor taiwanés llamado Ang Lee. Su exótica nacionalidad no le impedía hacerte creer, viendo aquella hermosa película, que esta la había realizado alguien que conocía mejor que nadie la atmósfera de la campiña inglesa y a la gente que la habitaba a finales del siglo XIX. Pero también te creías que solo un director texano podría hablar con tanta autenticidad y sentido estético del universo de los cowboys y del mundo del rodeo como Lee lo hacía en la preciosa y más que triste Brokeback Mountain.

O conocer inmejorablemente las miserias de comunidades de clase media, tirando a alta, de Estados Unidos en La tormenta de hielo. O sea, este taiwanés tan inteligente también es un camaleón de primera clase. Observé con mucho placer y más de una vez su Sentido y sensibilidad. También la protagonizaban dos de las actrices más eminentes, dúctiles y atractivas que ha dado el cine británico: Emma Thompson y Kate Winslet.
Y me repito sufriendo la nueva adaptación de Sentido y sensibilidad: ¿qué necesidad había de readaptar lo que salió perfecto hace tanto tiempo, lo que guarda tanto poso en la memoria? Tal vez los apologistas permanentemente intensos de las políticas inclusivas pensarán que una película centrada en la época victoriana, que recrea la novela de una mujer y que habla de la condición y las dificultades de tres hermanas desheredadas por el padre y que tienen hambre de amor y de matrimonios regidos por la estabilidad, que sufren anhelos, desengaños y reencuentros, necesitaba el punto de vista femenino. Consecuentemente, está producida, escrita y dirigida por mujeres.
Pero aquello que me fascinó por la historia y la forma de contarla ahora me provoca notable aburrimiento, aunque el piano y el violín, ese recurso tan facilón y abusivo, no dejen de sonar en casi todas las secuencias, por si te asalta con demasiada frecuencia el bostezo. Desconocía a la directora Georgia Oakley, a la guionista Diana Reid y a las actrices Daisy Edgar-Jones y Esmé Creed-Miles, pero si su talento es el que muestran en esta tediosa y hueca película, tampoco lamento no haber seguido su obra.
Sentido y sensibilidad
Dirección: Georgia Oakley.
Intérpretes: Daisy Edgar-Jones, Esmé Creed-Miles, George MacKay, Fiona Shaw, Stacy Martin, Caitríona Balfe.
Género: drama. Reino Unido, 2026.
Duración: 132 minutos.
Estreno: 23 de octubre.
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