Muere a los 80 años Marcia Lucas, montadora de Star Wars, ganadora de un Óscar, y ex mujer de George Lucas

Marcia Lucas, ganadora de un Oscar por su trabajo como montadora de la película original de Star Wars de 1977 y miembro de un grupo de mujeres cuyo trabajo de montaje fue fundamental para la era del Nuevo Hollywood, ha muerto, según informó el viernes un abogado de su familia. Tenía 80 años.

 Entre las obras que puede firmar como montadora está ‘El retorno del Jedi’, ‘Taxi driver’ o ‘New York, New York’  

Marcia Lucas, ganadora de un Oscar por su trabajo como montadora de la película original de Star Wars de 1977 y miembro de un grupo de mujeres cuyo trabajo de montaje fue fundamental para la era del Nuevo Hollywood, ha muerto, según informó el viernes un abogado de su familia. Tenía 80 años.

Lucas, que estuvo casada con el creador de Star Wars, George Lucas, entre 1969 y 1983, murió el miércoles a causa de un cáncer metastásico, según informó la abogada Deidre Von Rock en un correo electrónico enviado a The Associated Press. Murió en Rancho Mirage, California, rodeada de sus seres queridos, dijo Von Rock.

Marcia Lucas fue la montadora de ‘El retorno del Jedi’ (1983) y de las películas dirigidas por George Lucas anteriores a ‘La guerra de las galaxias’: ‘THX 1138’ y ‘American Graffiti’. También formó parte del equipo de montaje de las películas del director Martin Scorsese de la década de 1970 ‘Taxi Driver’, ‘Alice Doesn’t Live Here Anymore’ y ‘New York, New York’.

El puesto de montadora era uno de los pocos puestos creativos de alto nivel en los que una mujer podía hacerse un hueco en Hollywood. Marcia Lucas se convirtió en una de las pocas mujeres cuyo trabajo en la sala de montaje dio sentido a la obra de los directores, en su gran mayoría hombres, del Nuevo Hollywood de finales de los años sesenta hasta principios de los ochenta, entre ellas Dede Allen, montadora de ‘Bonnie and Clyde’ y ‘Dog Day Afternoon’; Verna Fields, montadora de ‘Paper Moon’ y ‘Tiburón’; y Thelma Schoonmaker, montadora de la mayoría de las películas de Scorsese a partir de ‘Toro salvaje’ (1980).

A menudo se llamaba a Lucas la heroína olvidada de ‘La guerra de las galaxias’, la película original que, tras secuelas, precuelas y spin-offs, ha llegado a ser conocida por su subtítulo, ‘Una nueva esperanza’. Ella convenció a su entonces marido de que Obi-Wan Kenobi, interpretado por Alec Guinness, debía morir en su combate con sables láser contra Darth Vader y convertirse en un guía espiritual para el Luke Skywalker de Mark Hamill.

Además, tuvo que dar sentido a un metraje sin editar que, en manos equivocadas, podría haber sido un desastre, incluyendo el ataque culminante de los rebeldes contra la Estrella de la Muerte.

«Era extremadamente complejo y teníamos 12 000 metros de metraje con diálogos de pilotos diciendo esto y lo otro. Y ella tuvo que seleccionar todo eso e incluir también todas las escenas de combate», explicó George Lucas a Rolling Stone en una entrevista unos meses después del estreno de la película. «Nadie había intentado nunca entrelazar una trama real con un combate aéreo, y eso era lo que estábamos intentando hacer», dijo.

Lucas nació como Marcia Griffin en Modesto, California, poco después del final de la Segunda Guerra Mundial. Se mudó a Los Ángeles con su madre tras el divorcio de sus padres cuando era aún una niña pequeña. Comenzó a trabajar como bibliotecaria cinematográfica y pasó a trabajar como montadora en anuncios, tráilers y vídeos promocionales.

Fue montadora asistente en el documental ‘Journey to the Pacific’ para Fields, quien también contrató a George Lucas, entonces estudiante de cine en la Universidad del Sur de California. La pareja se comprometió poco después. Su matrimonio terminaría en 1982, pero mantuvieron su divorcio en secreto hasta después del estreno de ‘El retorno del Jedi’ en 1983.

Marcia Lucas estuvo casada con Tom Rodrigues, director de producción del centro de producción Skywalker Ranch, desde 1983 hasta 1993.

Le sobreviven sus hijas, Amanda Lucas y Amy Soper, y sus nietos Félix Hallikainen, Aeliana Hallikainen y Knox Soper. «Su influencia en el cine es imborrable, pero quienes la conocieron de cerca la recordarán por la forma en que hacía que la vida pareciera más viva, más bella, más divertida y más llena de amor», reza un comunicado de la familia. «Su trabajo destacaba por su inteligencia emocional, su ritmo y su humanidad: una habilidad poco común para descubrir la verdad de una escena y aportar corazón, dinamismo y claridad a la pantalla», añaden.

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