
La gestión de la batalla judicial por las pinturas románicas de Sijena cambia de manos. La magistrada que se ha encargado de la ejecución de la sentencia desde que el Tribunal Supremo decidiera en mayo de 2025 que los murales tenían que ser devueltos al monasterio aragonés ha decidido cambiar de juzgado y una nueva jueza sustituta ha asumido un sumario con miles de páginas y plagado de escritos de los abogados, algunos todavía sin respuesta. El fondo del asunto —la restitución de las pinturas— no está en cuestión, pero la nueva responsable sí asume alguna carpeta todavía abierta de la mudanza. Decidir, por ejemplo, si el plazo de 13 meses aprobado en abril para devolver la joya del litigio, la obra que vestía la sala capitular del monasterio, sigue en marcha, ya que el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC) pidió pausar el calendario ante la falta de información sobre dónde iba a ser reubicada y no ha obtenido todavía respuesta.
La nueva magistrada debe responder preguntas pendientes y en su mano queda mantener o modificar los plazos de restitución fijados por su antecesora
La gestión de la batalla judicial por las pinturas románicas de Sijena cambia de manos. La magistrada que se ha encargado de la ejecución de la sentencia desde que el Tribunal Supremo decidiera en mayo de 2025 que los murales tenían que ser devueltos al monasterio aragonés ha decidido cambiar de juzgado y una nueva jueza sustituta ha asumido un sumario con miles de páginas y plagado de escritos de los abogados, algunos todavía sin respuesta. El fondo del asunto —la restitución de las pinturas— no está en cuestión, pero la nueva responsable sí asume alguna carpeta todavía abierta de la mudanza. Decidir, por ejemplo, si el plazo de 13 meses aprobado en abril para devolver la joya del litigio, la obra que vestía la sala capitular del monasterio, sigue en marcha, ya que el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC) pidió pausar el calendario ante la falta de información sobre dónde iba a ser reubicada y no ha obtenido todavía respuesta.
La causa acumula más de una década en los juzgados en un enfrentamiento entre el MNAC y la Generalitat de Catalunya —principal patrono del museo, donde también están el Ministerio de Cultura y el Ayuntamiento de Barcelona— y los gobiernos de Aragón y del Ayuntamiento de Villanueva de Sijena. El cambio de jueza es un episodio más en un culebrón que encara su recta final. La complejidad del caso y los dimes y diretes de los litigantes han provocado que solo la ejecución de la sentencia acumule casi un año y medio de proceso y, pese a todo, no se haya movido todavía ni un solo plafón del MNAC, donde se exhibe esa joya del románico aragonés.
Hasta ahora, la responsable del caso era la magistrada Rocío Pilar Vargas. El Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) le asignó esa plaza en Huesca en diciembre de 2023, donde tenía que asumir también las competencias en materia de violencia sobre la mujer. En septiembre de este año, el organismo que gobierna la judicatura publicó su nuevo destino, también en la ciudad aragonesa: la plaza 1 de la Sección de lo Social. Esa decisión la libra de la carpeta de Sijena, que se queda en la misma plaza, ahora pilotada por la jueza sustituta Pilar Guillén. La asignación definitiva de la plaza queda pendiente de la macroconvocatoria de plazas del CGPJ que se publicó en el BOE el pasado 8 de octubre.
El último conflicto del caso Sijena ha afectado a las denominadas pinturas “profanas”, un conjunto de ocho fragmentos de pintura al fresco arrancadas en los años sesenta que decoraban una estancia del monasterio. A su traslado el museo catalán no ha puesto problemas, al considerar que se encuentran en mejores condiciones que el resto. Pero pese a ello, el Gobierno de Aragón anunció que los trabajos para su mudanza empezarían el 19 de octubre y el MNAC no los ha iniciado tras asegurar que el calendario comunicado por la vicepresidenta del Ejecutivo autonómico, Mar Vaquero, estaba desfasado. Trabaja en una nueva propuesta tras denunciar la demora con la que la administración aragonesa ha respondido a los cuatro cronogramas que le ha ido presentando.
Diversas fuentes consultadas explican que el margen de maniobra de la nueva titular del juzgado es escaso, porque la jueza Vargas dejó claro en uno de sus autos su intención de dar “cumplimiento efectivo” al traslado y dejó el grueso del conflicto resuelto. Advierten que su sustituta podrá, como mucho, “modular” las decisiones tomadas por Vargas y tomar otras diferentes en el caso de que sean muy evidentes, por ejemplo si durante los traslados se producen daños evidentes a los murales románicos. Alguna fuente sostiene que, en función de su talante, podría variar el cronograma de 13 meses para devolver las pinturas de la sala capitular. El MNAC ha mantenido su oposición al traslado de esa parte de la joya del románico aragonés, que vestía las paredes de la sala capitular del Real Monasterio de Santa María de Sijena, debido al alto grado de fragilidad de estas. Y cuando, obligado por la jueza, presentó un cronograma para hacerlo, condicionó su ejecución a saber dónde se reubicarán los murales en el monasterio, ya que “el impacto de las intervenciones de fijación y de una posible protección temporal es relevante porque tiene un gran alcance y puede afectar a la estabilidad del conjunto a largo plazo”. De momento, sigue sin tener esos datos.
Según sus informes, la diferencia entre esas pinturas, arrancadas en plena Guerra Civil, y las “profanas”, rescatadas del monasterio 30 años después, se encuentra en que las de la sala capitular sufrieron los efectos de un fuerte incendio provocado en el monasterio en 1936, motivo por el cual se decidió sacarlas de las paredes como salvaguarda. El MNAC ha reportado ante el juzgado de Huesca que en esos 130 metros cuadrados de vestigios originales y reconstrucciones hay unos 700 puntos de pintura desconchada y fragmentada y que cualquier vibración o cambio de condición ambiental puede agravar su frágil estado de salud. De ahí que siempre haya argumentado que no tiene conocimientos técnicos suficientes para realizar el traslado de los murales elaborados en el siglo XIII sin agravar su estado.
Y también existe otra cuestión sin respuesta, que sigue en el aire pese a que el MNAC lo solicitó en mayo. Se trata de la petición de un informe del Instituto de Patrimonio Cultural de España (IPCE), dependiente del Ministerio de Cultura, sobre los problemas de conservación de los murales románicos que pudiera acarrear el traslado. La jueza que se ha encargado del caso hasta ahora ha rechazado la idea a no ser que el conjunto de las administraciones enfrentadas no se pongan de acuerdo. El MNAC considera que la negativa a contar con ese documento pericial “lesiona su derecho fundamental” de defensa, con alusiones directas a la Constitución. No ha habido respuesta todavía y el calendario, de momento, sigue en marcha. Si se cumple tal y como lo marcó la jueza Vargas, a su sustituta le quedan unas 30 semanas de caso Sijena.
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