Nuestra princesa Cristina
Ella fue nuestra princesa, la más distinguida de nuestras amigas. No sé si la más rica, pero desde luego la que de una manera más descarnada usaba los recursos de su familia para llevar exactamente la vida que quería. La queríamos, nos fascinaba y lo que en cualquier otra nos habría parecido despreciable, a ella no es que se lo perdonáramos: era como si no lo hubiera hecho.Su padre era el propietario de la farmacéutica más célebre de la época. Nos trataba como yernos y alguna vez se había quejado de la poca dulzura con que Cris respondía a sus…
