Irlanda ha despedido este martes a Glen Hansard. Cientos de personas se congregaron en la catedral de San Patricio de Dublín para rendir homenaje al músico irlandés, fallecido el 29 de julio a los 56 años, tras un accidente de moto. El funeral contó con actuaciones musicales a cargo de amigos, familiares o representantes del mundo de la cultura como Hozier, Eddie Vedder (Pearl Jam), Bono (U2) y el actor Steve Coogan. Mientras, una multitud siguió también la ceremonia en las pantallas gigantes instaladas en los jardines de la catedral y pudo verse en directo en medios locales e internacionales.
Cientos de personas dan el último adiós en la catedral de San Patricio de Dublín al músico irlandés, fallecido a los 56 años tras un accidente de moto
Irlanda ha despedido este martes a Glen Hansard. Cientos de personas se congregaron en la catedral de San Patricio de Dublín para rendir homenaje al músico irlandés, fallecido el 29 de julio a los 56 años, tras un accidente de moto. El funeral contó con actuaciones musicales a cargo de amigos, familiares o representantes del mundo de la cultura como Hozier, Eddie Vedder (Pearl Jam), Bono (U2) y el actor Steve Coogan. Mientras, una multitud siguió también la ceremonia en las pantallas gigantes instaladas en los jardines de la catedral y pudo verse en directo en medios locales e internacionales.
El interior de uno de los templos más emblemáticos de la capital acogió esta “celebración de la vida, talento, generosidad y bondad” de Hansard, según describió el servicio religioso el reverendo al comienzo del acto. Desde primera hora de este martes, los alrededores de San Patricio comenzaron a llenarse de seguidores, curiosos y músicos callejeros que interpretaron durante la mañana temas de Hansard, ganador de un Oscar a la mejor canción original en 2008 por Falling Slowly, compuesta con Markéta Irglová para la película Once —protagonizada por ambos—. Durante la ceremonia, la compositora interpretó junto al vocalista de Pearl Jam, Eddie Vedder, el tema The Song of Good Hope, de Hansard.
Entre otros gestos, colegas de profesión pusieron música al oficio: amigos recitaron poemas y allegados depositaron junto al ataúd de mimbre de Hansard una guitarra acústica y una fotografía de su hijo Christy y de su esposa, la poeta finlandesa Maire Saaritsa. La viuda de Hansard comenzó dando las gracias a cada uno de los gardaí (agentes de policía irlandeses) que acudieron en ayuda del cantante tras el accidente de moto: “Gracias por la humanidad que me mostraron en mi momento más desesperado. No encuentro adjetivos para describir el apoyo que se le ha brindado a la familia durante esta última semana”, afirmó Saaritsa. “La palabra se esconde en algún lugar de la mirada de la gente y en la profundidad de sus buenas acciones”.

Desde el púlpito, su hermano Richard recordó que Glen le dijo en una ocasión que “cuando pierdes a alguien, en realidad no lo pierdes, sino que heredas las mejores partes de esa persona”. “Y nosotros lo hemos hecho”, celebró. “Hemos heredado todas las palabras mágicas y llenas de color, los abrazos, las conversaciones, la locura, la tristeza y esa belleza maníaca e iluminadora que un hermano, un marido y un padre pueden llegar a ofrecer”. Después, Gary Hansard, otro de los hermanos, expresó su más sincero agradecimiento a los asistentes en nombre de la familia, antes de interpretar I Can See God junto a The Frames, la aclamada banda de rock de la que Glen fue durante mucho tiempo el líder.

Otro de los momentos más emotivos lo protagonizó el líder de U2. Durante su discurso en el funeral, Bono reveló que la cantante estadounidense Patti Smith le había dejado un mensaje de voz tras enterarse de la muerte de su amigo Hansard. El vocalista explicó que se trataba de una “canción de cuna” para la afligida familia. “Creo que voy a intentar reproducirlo”, dijo.
A continuación, Bono acercó su móvil al micrófono y se escuchó el mensaje de Smith: “Fue un día muy bonito, un día muy bonito / A través del valle, vino hacia mí / Con un libro en la mano y una melodía / Y el sol brillaba con fuerza”. Y continuó: “Era un día muy bonito, un día muy bonito / A través del valle, vino a jugar / Las hojas de los árboles empezaron a girar / Y le oí cantar al viento”. Tras la canción, Bono recitó la letra del clásico de U2 Beautiful Day a modo de poema, y en un momento dado se volvió hacia su compañero de banda, el guitarrista The Edge, para que se uniera a él.
La despedida culminó con una actuación conjunta en la que participaron todos los músicos que habían intervenido a lo largo del servicio. Unidos en un último homenaje, interpretaron Forever Young, de Bob Dylan, una figura clave en la vida de Hansard, a quien admiraba profundamente y con quien incluso llegó a compartir escenario durante una gira. La congregación se sumó entonces en un coro resonante que hizo vibrar la catedral. Al mismo tiempo, el ataúd de mimbre de Hansard, cubierto de follaje y vegetación, fue sacado del templo entre una prolongada ovación en pie, mientras familiares, amigos y admiradores le rendían su último adiós.
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