Rubén Darío, el Sur y la moda orientalista
El 1 de diciembre de 1903, en compañía de Francisca Sánchez, su mujer, y su hijo Phocás, Rubén Darío llegó a Barcelona, procedente de París, donde se desempeñaba como cónsul de Nicaragua. Llegaron por vía marítima desde Marsella a la ciudad condal, pero su destino era Málaga. Aconsejado por su médico, había decidido pasar el invierno en tierras del Sur para paliar los efectos de su enfermedad. Oficialmente padecía una congestión pulmonar, pero, en realidad, era una consecuencia más del alcoholismo. Esperaba que el sol y el clima de Málaga, como bálsamo terapéutico, obrasen el milagro, y la estancia le…
