‘Rasputín y la caída de los Románov’, el monje loco entre el mito y la realidad
En el árbol genealógico de los spin doctors o asesores áulicos de los gobernantes hay dos figuras que representan las dos caras de la moneda: Maquiavelo y Rasputín. Pese a la mala fama del florentino —que a uno lo llamen maquiavélico no es un piropo—, este plantea la aplicación de la razón a la política y sus consejos al príncipe están destinados al manejo y mantenimiento del poder. Rasputin, en cambio, es la personificación de la turbiedad y contribuyó a hundir una dinastía. A este último dedica Antony Beevor Rasputín y la caída de los Románov (Crítica). Beevor es de…
