THE OBJECTIVE se reúne con Carlota Santos para hablar de su más reciente publicación: Santas: virtudes, enseñanzas y milagros de ilustres mujeres. «La historia de Occidente y su cultura no se pueden comprender sin conocer el cristianismo, sus valores y su iconografía», explica.
PREGUNTA.- Santas es su cuarta obra ilustrada. Lo sagrado y lo profano son las temáticas recurrentes…
RESPUESTA.- Mi primer libro fue Constelaciones: guía de astrología ilustrada, un tema que me interesaba mucho desde siempre. Fui a un colegio católico, pero en casa siempre recibí mucha libertad e incentivo para investigar las materias que me atraían. A la astrología llegué sobre todo por el interés que despertaba en mí su relación con la mitología. Luego hice Mágicas: guía ilustrada de magia, un libro que explora todas las tradiciones de origen pagano de la cultura occidental. Intento siempre encontrar nexos entre las tradiciones. Ahora, con Santas: virtudes, enseñanzas y milagros de ilustres mujeres, he encontrado que algunas costumbres consideradas paganas que, como plasmé en Mágicas, fueron reinterpretadas por el cristianismo. También a nivel espiritual encuentro mucha conexión con los temas que investigo.
P.- También ha ilustrado mitología griega. ¿Cómo concilia el rigor en la representación de las fuentes clásicas con el proceso de interpretación artística?
R.- En mi trabajo trato de forma muy consciente preservar y presentar los temas de la manera más honesta posible. En Mythos: guía ilustrada de mitología griega, mi intención nunca fue hacer una reinterpretación. Quise transmitir de la manera más sencilla, a través de ilustraciones, las fuentes para que los lectores puedan profundizar en los textos originales de, por ejemplo, La Odisea, La Ilíada o las Metamorfosis. En todo caso, no quisiera reinterpretar los temas desde un punto de vista ideológico, sino artístico. Al tomar un tema clásico, como lo puede ser una constelación, un mito o una virgen, lo interpreto artísticamente, pero desde su versión más tradicional.
«En el libro, logro plasmar lo diversas que fueron las santas, muchas verdaderas revolucionarias para su época»
P.- Los modelos de santidad fueron heterogéneos, aunque muchas veces se piense lo contrario…
R.– Es cierto, cada santa tiene una personalidad y un carácter distinto. A mí, por ejemplo, me gusta mucho Hildegarda de Bingen: era escritora, música, hizo libros de medicina, incluso hablaba mucho de las propiedades curativas de las plantas. Fue investigada por la Inquisición, porque la veían un poco al límite. Su vida me apasiona. Ahora se piensa que las vidas de las santas eran muy homogéneas, de mujeres sacrificadas, que también las hubo, pero en el libro logro plasmar lo diversas que también fueron; muchas incluso podríamos considerarlas verdaderas revolucionarias para su época.
P.- Dice que la aproximación artística a la iconografía cristiana ha transformado su relación personal con el cristianismo.
R.– He tenido un reacercamiento al cristianismo muy grande a nivel espiritual desde que hice Santas. Ahora estoy ilustrando el Nuevo Testamento y, al margen de la fe, recomiendo leerlo, porque es un texto fundamental de nuestra cultura. Cuando hice Mythos, pretendía que la gente se acercase a Homero o a Virgilio porque los mitos grecolatinos han sido un pilar en nuestra civilización, al igual que luego el cristianismo. Por eso llegó Santas, donde quería reinterpretar imágenes cristianas desde mi perspectiva, pero es un libro que se puede apreciar al margen de las creencias religiosas personales.
P.- ¿Qué criterios guiaron la incorporación de iconografías marianas tradicionales, como los Siete Dolores o las Letanías?
R.– Los Siete Dolores de la Virgen María son un tema muy popular para el catolicismo, aunque mucha gente no lo conozca. Si vas a una procesión en Semana Santa y ves una dolorosa, la puedes reconocer por cómo se la representa, con el corazón atravesado por siete espadas. Cada espada representa un momento distinto de su vida y sufrimiento. También he incluido temas como las Letanías porque siento que cada vez la sociedad está más desligada del catolicismo y estos temas, además, forman parte de nuestra cultura.
P.- ¿No cree que hay un creciente uso de la iconografía y el simbolismo religioso en la creación artística contemporánea?
R.– Sí, hay una moda, pero no está necesariamente relacionada con la fe católica. Una cosa es emplear elementos estéticos de una religión para la creación artística, desde un punto de vista banal como lo puede hacer Rosalía —que creo que es válido, no lo critico—, pero otra cosa muy distinta es entender el pensamiento que hay detrás y su simbolismo. Por ejemplo, la confesión es un sacramento para los católicos y, si eres católico, practicarlo y entender su valor no es lo mismo que poner un confesionario en un escenario y simular una confesión católica, que es lo que hace la cantante. Aun así, creo que ella lo hace desde el respeto, pero sí creo que hay que ser prudente cuando se alude a una religión, sea la que sea. Yo no utilizaría símbolos sagrados de una manera meramente ornamental.
«Yo no utilizaría símbolos sagrados de una manera meramente ornamental»
P. ¿Qué criterios historiográficos o iconográficos guiaron la selección de las santas incluidas en la obra?
R.– Escogí las más relevantes de cada época o las que más influyentes pudieron ser; no fue un trabajo fácil. Siempre va a haber un sesgo al tomar decisiones, pero sí me interesaba elegir las que consideraba más representativas. El libro va en orden cronológico, empezando por la Virgen María hasta nuestros tiempos, y en cada época se pueden ver las características que se consideran más valiosas, como las de las primeras santas o las primeras mártires. Las reinas medievales, como las nombro, fueron mujeres muy poderosas con mucha influencia política que fueron ponderadas por la Iglesia, hasta la categoría máxima que es convertirlas en santas. Estaban en puestos de mucho poder y tuvieron mucha influencia, como Olga de Kiev, precursora del catolicismo en su tierra. O promovieron la fundación de monasterios en los que se copiaban los textos antiguos y gracias a ello conservamos estas escrituras. Fueron mujeres con mucho poder para su época en una sociedad que estaba regida por hombres. Fueron figuras muy destacadas. A lo largo del libro, se va viendo cómo va evolucionando el concepto de santidad y qué se pondera más en cada época.
P.- En la obra también incorpora simbología cristiana, órdenes religiosas y santos auxiliadores…
R.– Símbolos religiosos hay muchos más de los que he plasmado, porque la idea es conocerlos paulatinamente, pero darían para una enciclopedia. Hace poco hicimos una actividad en el Museo Cerralbo, donde fuimos identificándolos a lo largo de la visita. Son parte de la historia del arte y es muy enriquecedor ver una obra y conocer más de su simbolismo. Al final de cada libro, siempre trato de hacer una suerte de epílogo con diferentes temáticas, de forma visual. Esta vez incluí a los santos auxiliadores. En la Edad Media se establecieron 14 santos con particularidades distintas. Cuando tenías un problema relacionado con un aspecto concreto de la vida, había un santo a cargo de ayudarte y al que debías rezarle. También aparecen las órdenes religiosas y cómo identificar sus vestimentas. He incluido oraciones. Siempre trato de plasmar temas transversales basándome en la temática principal.
«El formato de las ilustraciones de ‘Santas’ se inspira en las estampas, que se hicieron muy populares en el siglo XIX»
P.- ¿Con qué santas nos lleva a conocer manifestaciones de la tradición cristiana?
R.- Con Santa Elena introduje el tema de las reliquias. Fue la madre del emperador Constantino y la propulsora de que las reliquias o restos de santos se empezaran a venerar. En la Iglesia ortodoxa es obligatorio tener una reliquia para oficiar misa, en el catolicismo no. Santa Verónica me ha llevado a hablar del Vía Crucis y sus estaciones. He elegido 50 santas, desde las cuales se exponen muchos temas de carácter religioso y espiritual, pero también histórico y cultural. El formato de las ilustraciones de Santas, se inspira en las estampas, las pequeñas cartas de oración que se hicieron muy populares en el siglo XIX. Lo medieval también ha sido gran fuente de inspiración. El índice es un retablo gótico. Lo decimonónico lo vemos en los estampados florales, también hay alusiones a los libros de horas de principios del siglo XX.
P.- Su trabajo explora la iconográfica medieval. ¿Cómo dialoga con las técnicas contemporáneas de ilustración en la construcción de su obra?
R.– Ahora estoy ilustrando el Nuevo Testamento y las biblias medievales vienen siendo una gran influencia en este proceso, donde los monjes «iluminaban» los manuscritos. Eso siempre me ha apasionado. Mi proceso técnico siempre es el mismo: dibujo a mano y luego lo digitalizo, para que los colores queden vivos, pero no uso programas de edición. Es fundamental hacerlo a mano. También he pintado formatos grandes en aluminio bubón y murales, pero ahora estoy centrada en mi faceta de ilustradora editorial, que me ocupa todo el tiempo. Hago muchos bocetos y versiones que muchas veces no se publican. Consulto muchas obras que tratan el tema que estoy trabajando, desde la Edad Media hasta la actualidad, y voy fijándome en elementos que considero relevantes, pero también descarto mucho. Al final, es una labor de idas y vueltas. En el estudio estoy el 80% del tiempo, en solitario, investigando y dibujando, como un monje medieval. Además, ahora estoy copiando muchos trabajos medievales para inspirarme y entender cómo funcionan las imágenes. Luego viene la otra parte que es social, como la presentación de los libros, ver que el trabajo solitario llegue y conecte con la gente… Me gusta mucho.
THE OBJECTIVE se reúne con Carlota Santos para hablar de su más reciente publicación: Santas: virtudes, enseñanzas y milagros de ilustres mujeres. «La historia de Occidente
THE OBJECTIVE se reúne con Carlota Santos para hablar de su más reciente publicación: Santas: virtudes, enseñanzas y milagros de ilustres mujeres. «La historia de Occidente y su cultura no se pueden comprender sin conocer el cristianismo, sus valores y su iconografía», explica.
PREGUNTA.- Santas es su cuarta obra ilustrada. Lo sagrado y lo profano son las temáticas recurrentes…
RESPUESTA.- Mi primer libro fue Constelaciones: guía de astrología ilustrada, un tema que me interesaba mucho desde siempre. Fui a un colegio católico, pero en casa siempre recibí mucha libertad e incentivo para investigar las materias que me atraían. A la astrología llegué sobre todo por el interés que despertaba en mí su relación con la mitología. Luego hice Mágicas: guía ilustrada de magia, un libro que explora todas las tradiciones de origen pagano de la cultura occidental. Intento siempre encontrar nexos entre las tradiciones. Ahora, con Santas: virtudes, enseñanzas y milagros de ilustres mujeres, he encontrado que algunas costumbres consideradas paganas que, como plasmé en Mágicas, fueron reinterpretadas por el cristianismo. También a nivel espiritual encuentro mucha conexión con los temas que investigo.
P.- También ha ilustrado mitología griega. ¿Cómo concilia el rigor en la representación de las fuentes clásicas con el proceso de interpretación artística?
R.- En mi trabajo trato de forma muy consciente preservar y presentar los temas de la manera más honesta posible. En Mythos: guía ilustrada de mitología griega, mi intención nunca fue hacer una reinterpretación. Quise transmitir de la manera más sencilla, a través de ilustraciones, las fuentes para que los lectores puedan profundizar en los textos originales de, por ejemplo, La Odisea, La Ilíada o las Metamorfosis. En todo caso, no quisiera reinterpretar los temas desde un punto de vista ideológico, sino artístico. Al tomar un tema clásico, como lo puede ser una constelación, un mito o una virgen, lo interpreto artísticamente, pero desde su versión más tradicional.
«En el libro, logro plasmar lo diversas que fueron las santas, muchas verdaderas revolucionarias para su época»
P.- Los modelos de santidad fueron heterogéneos, aunque muchas veces se piense lo contrario…
R.– Es cierto, cada santa tiene una personalidad y un carácter distinto. A mí, por ejemplo, me gusta mucho Hildegarda de Bingen: era escritora, música, hizo libros de medicina, incluso hablaba mucho de las propiedades curativas de las plantas. Fue investigada por la Inquisición, porque la veían un poco al límite. Su vida me apasiona. Ahora se piensa que las vidas de las santas eran muy homogéneas, de mujeres sacrificadas, que también las hubo, pero en el libro logro plasmar lo diversas que también fueron; muchas incluso podríamos considerarlas verdaderas revolucionarias para su época.
P.- Dice que la aproximación artística a la iconografía cristiana ha transformado su relación personal con el cristianismo.
R.– He tenido un reacercamiento al cristianismo muy grande a nivel espiritual desde que hice Santas. Ahora estoy ilustrando el Nuevo Testamento y, al margen de la fe, recomiendo leerlo, porque es un texto fundamental de nuestra cultura. Cuando hice Mythos, pretendía que la gente se acercase a Homero o a Virgilio porque los mitos grecolatinos han sido un pilar en nuestra civilización, al igual que luego el cristianismo. Por eso llegó Santas, donde quería reinterpretar imágenes cristianas desde mi perspectiva, pero es un libro que se puede apreciar al margen de las creencias religiosas personales.
P.- ¿Qué criterios guiaron la incorporación de iconografías marianas tradicionales, como los Siete Dolores o las Letanías?
R.– Los Siete Dolores de la Virgen María son un tema muy popular para el catolicismo, aunque mucha gente no lo conozca. Si vas a una procesión en Semana Santa y ves una dolorosa, la puedes reconocer por cómo se la representa, con el corazón atravesado por siete espadas. Cada espada representa un momento distinto de su vida y sufrimiento. También he incluido temas como las Letanías porque siento que cada vez la sociedad está más desligada del catolicismo y estos temas, además, forman parte de nuestra cultura.
P.- ¿No cree que hay un creciente uso de la iconografía y el simbolismo religioso en la creación artística contemporánea?
R.– Sí, hay una moda, pero no está necesariamente relacionada con la fe católica. Una cosa es emplear elementos estéticos de una religión para la creación artística, desde un punto de vista banal como lo puede hacer Rosalía —que creo que es válido, no lo critico—, pero otra cosa muy distinta es entender el pensamiento que hay detrás y su simbolismo. Por ejemplo, la confesión es un sacramento para los católicos y, si eres católico, practicarlo y entender su valor no es lo mismo que poner un confesionario en un escenario y simular una confesión católica, que es lo que hace la cantante. Aun así, creo que ella lo hace desde el respeto, pero sí creo que hay que ser prudente cuando se alude a una religión, sea la que sea. Yo no utilizaría símbolos sagrados de una manera meramente ornamental.
«Yo no utilizaría símbolos sagrados de una manera meramente ornamental»
P. ¿Qué criterios historiográficos o iconográficos guiaron la selección de las santas incluidas en la obra?
R.– Escogí las más relevantes de cada época o las que más influyentes pudieron ser; no fue un trabajo fácil. Siempre va a haber un sesgo al tomar decisiones, pero sí me interesaba elegir las que consideraba más representativas. El libro va en orden cronológico, empezando por la Virgen María hasta nuestros tiempos, y en cada época se pueden ver las características que se consideran más valiosas, como las de las primeras santas o las primeras mártires. Las reinas medievales, como las nombro, fueron mujeres muy poderosas con mucha influencia política que fueron ponderadas por la Iglesia, hasta la categoría máxima que es convertirlas en santas. Estaban en puestos de mucho poder y tuvieron mucha influencia, como Olga de Kiev, precursora del catolicismo en su tierra. O promovieron la fundación de monasterios en los que se copiaban los textos antiguos y gracias a ello conservamos estas escrituras. Fueron mujeres con mucho poder para su época en una sociedad que estaba regida por hombres. Fueron figuras muy destacadas. A lo largo del libro, se va viendo cómo va evolucionando el concepto de santidad y qué se pondera más en cada época.
P.- En la obra también incorpora simbología cristiana, órdenes religiosas y santos auxiliadores…
R.– Símbolos religiosos hay muchos más de los que he plasmado, porque la idea es conocerlos paulatinamente, pero darían para una enciclopedia. Hace poco hicimos una actividad en el Museo Cerralbo, donde fuimos identificándolos a lo largo de la visita. Son parte de la historia del arte y es muy enriquecedor ver una obra y conocer más de su simbolismo. Al final de cada libro, siempre trato de hacer una suerte de epílogo con diferentes temáticas, de forma visual. Esta vez incluí a los santos auxiliadores. En la Edad Media se establecieron 14 santos con particularidades distintas. Cuando tenías un problema relacionado con un aspecto concreto de la vida, había un santo a cargo de ayudarte y al que debías rezarle. También aparecen las órdenes religiosas y cómo identificar sus vestimentas. He incluido oraciones. Siempre trato de plasmar temas transversales basándome en la temática principal.
«El formato de las ilustraciones de ‘Santas’ se inspira en las estampas, que se hicieron muy populares en el siglo XIX»
P.- ¿Con qué santas nos lleva a conocer manifestaciones de la tradición cristiana?
R.- Con Santa Elena introduje el tema de las reliquias. Fue la madre del emperador Constantino y la propulsora de que las reliquias o restos de santos se empezaran a venerar. En la Iglesia ortodoxa es obligatorio tener una reliquia para oficiar misa, en el catolicismo no. Santa Verónica me ha llevado a hablar del Vía Crucis y sus estaciones. He elegido 50 santas, desde las cuales se exponen muchos temas de carácter religioso y espiritual, pero también histórico y cultural. El formato de las ilustraciones de Santas, se inspira en las estampas, las pequeñas cartas de oración que se hicieron muy populares en el siglo XIX. Lo medieval también ha sido gran fuente de inspiración. El índice es un retablo gótico. Lo decimonónico lo vemos en los estampados florales, también hay alusiones a los libros de horas de principios del siglo XX.
P.- Su trabajo explora la iconográfica medieval. ¿Cómo dialoga con las técnicas contemporáneas de ilustración en la construcción de su obra?
R.– Ahora estoy ilustrando el Nuevo Testamento y las biblias medievales vienen siendo una gran influencia en este proceso, donde los monjes «iluminaban» los manuscritos. Eso siempre me ha apasionado. Mi proceso técnico siempre es el mismo: dibujo a mano y luego lo digitalizo, para que los colores queden vivos, pero no uso programas de edición. Es fundamental hacerlo a mano. También he pintado formatos grandes en aluminio bubón y murales, pero ahora estoy centrada en mi faceta de ilustradora editorial, que me ocupa todo el tiempo. Hago muchos bocetos y versiones que muchas veces no se publican. Consulto muchas obras que tratan el tema que estoy trabajando, desde la Edad Media hasta la actualidad, y voy fijándome en elementos que considero relevantes, pero también descarto mucho. Al final, es una labor de idas y vueltas. En el estudio estoy el 80% del tiempo, en solitario, investigando y dibujando, como un monje medieval. Además, ahora estoy copiando muchos trabajos medievales para inspirarme y entender cómo funcionan las imágenes. Luego viene la otra parte que es social, como la presentación de los libros, ver que el trabajo solitario llegue y conecte con la gente… Me gusta mucho.
Noticias de Cultura: Última hora de hoy en THE OBJECTIVE
