Arturo Pérez-Reverte: “La guerra civil, desgraciadamente, la seguimos teniendo”

Ayer domingo se desplegaron banderolas en las ventanas inferiores de la antigua Real Audiencia de los Grados de Sevilla. El edificio es la sede de la Fundación Cajasol y en su auditorio principal hoy, lunes, se inauguran las jornadas 1936: La guerra que todos perdimos, coordinadas por el escritor Arturo Pérez-Reverte y el periodista Jesús Vigorra. Al mediodía, Pérez-Reverte salió del edificio, se calzó el sombrero, se paró frente a la fachada y señaló los carteles. En uno destaca una imagen de dos banderas españolas, una republicana y otra del bando sublevado, incendiadas y enmarcadas por un pueblo en llamas; en el otro se reproducen los 49 nombres de políticos, historiadores, gentes de la cultura y periodistas que intervendrán en las jornadas. “Esto ha sido un encaje de bolillos, un encaje de cojones, ahora todo está supercalibrado”, repite Pérez-Reverte señalando este cartel.

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 El escritor presenta las jornadas sobre el conflicto español que se cancelaron el pasado febrero  

GUERRA CIVIL ESPAÑOLA

El escritor presenta las jornadas sobre el conflicto español que se cancelaron el pasado febrero

El escritor Arturo Pérez-Reverte (izquierda) y el periodista Jesús Vigorra, en la presentación en la Fundación Cajasol en Sevilla de las jornadas sobre la Guerra Civil.Julio Muñoz (EFE)
Jordi Amat

Ayer domingo se desplegaron banderolas en las ventanas inferiores de la antigua Real Audiencia de los Grados de Sevilla. El edificio es la sede de la Fundación Cajasol y en su auditorio principal hoy, lunes, se inauguran las jornadas 1936: La guerra que todos perdimos, coordinadas por el escritor Arturo Pérez-Reverte y el periodista Jesús Vigorra. Al mediodía, Pérez-Reverte salió del edificio, se calzó el sombrero, se paró frente a la fachada y señaló los carteles. En uno destaca una imagen de dos banderas españolas, una republicana y otra del bando sublevado, incendiadas y enmarcadas por un pueblo en llamas; en el otro se reproducen los 49 nombres de políticos, historiadores, gentes de la cultura y periodistas que intervendrán en las jornadas. “Esto ha sido un encaje de bolillos, un encaje de cojones, ahora todo está supercalibrado”, repite Pérez-Reverte señalando este cartel.

El encuentro debería haberse celebrado el mes de febrero pasado, pero se suspendió. La campaña de boicot empezó a tomar cuerpo con un mensaje viral de David Uclés en el que anunciaba que no acudiría a ese encuentro en Sevilla por motivos ideológicos. Después siguió una “ofensiva feroz de la gente de Podemos”, recuerda Pérez-Reverte, pero la decisión de suspender fue adoptada por la organización cuando Carmen Calvo, presidenta del Consejo de Estado, se bajó. “Félix Bolaños [ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes] se comportó como un caballero”, enfatiza el escritor, que también dice que han recibido noes a participar. “Hemos tenido cobardes y gente que no lo es”.

El domingo se desplegaron las banderolas y también fue el día en el que se hizo público el programa. Ha sido una decisión estratégica. Los organizadores esperaron hasta el último momento para que no se organizase de nuevo otra campaña en contra. “Anunciamos tarde para evitar tensiones”, afirma en su despacho Antonio Pulido, presidente de la fundación que organiza por undécima edición el encuentro Letras en Sevilla. “En otras ediciones ha habido discusiones tensas, pero siempre con respeto; los coordinadores eligen los ponentes con absoluta libertad y todos buscamos cierta ecuanimidad”.

Otra decisión estratégica ha sido seleccionar citas de 29 personalidades que avalen la tesis fundamental del encuentro: la consideración que toda España perdió con la guerra. Son frases de presidentes —desde Manuel Azaña a Jordi Pujol, pasando por Adolfo Suárez o Felipe González—, historiadores —de Paul Preston a Santos Juliá, pasando por Josep Fontana— o escritores —de Antonio Machado a Javier Cercas, pasando por Miguel Delibes o Julio Llamazares—. ¿Se sentirían instrumentalizados? “Nadie dice que todo el mundo perdiera lo mismo”, afirma Pérez-Reverte como respuesta a una tesis que ha sido de nuevo discutida en redes por asociaciones de historiadores. En febrero, ante la campaña, se dijo que las jornadas se titularían ¿La guerra que perdimos todos? Usando signos de interrogación. “Fue una reacción táctica para defender a Cajasol de los ataques de la extrema izquierda”.

“En España hay una tendencia a silenciar al que no piense como tú”, defiende Pérez-Reverte con un tono de creciente vehemencia. “Aquí hacemos algo rarísimo: tiene gran mérito juntar gentes de diversas ideologías sin que se exterminen”. La pregunta que se deriva de esta constatación es si el país ha superado o no la ruptura de la guerra. La respuesta del escritor es tajante: “La Guerra Civil, desgraciadamente, la seguimos teniendo. El antídoto es aceptar todos los puntos de vista”. Bajando las escaleras de la Real Audiencia, el autor se refiere a la traducción francesa de su novela sobre la guerra: Ligne de feu, “su obra maestra”, como afirmó Bernard-Henry Lévy hace tres semanas en su reseña de Le Point.

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