Un gran toro de Fuente Ymbro, la baraka y la factura de Fernando Adrián en Las Ventas

Venía Fernando Adrián con su última y polémica Puerta Grande a cuestas, que le pesó como una cruz porque Madrid pasó su factura. No falló, sin embargo, el extraordinario bajío de Adrián, y sorteó el gran toro de la corrida de Fuente Ymbro, que lució divisa negra por la reciente muerte del mayoral Alfonso Vázquez. Quizá el verdadero homenaje a su memoria fuera el bravo juego de Adulador, dentro de un serio conjunto que ofreció de todo, como en botica. Desde la melatonina a la cicuta.

 El torero sorteó el mejor ejemplar de la seria y variada corrida de Gallardo y pagó su última Puerta Grande; lucieron los toros divisa negra en memoria del mayoral Alfonso Vázquez  

Venía Fernando Adrián con su última y polémica Puerta Grande a cuestas, que le pesó como una cruz porque Madrid pasó su factura. No falló, sin embargo, el extraordinario bajío de Adrián, y sorteó el gran toro de la corrida de Fuente Ymbro, que lució divisa negra por la reciente muerte del mayoral Alfonso Vázquez. Quizá el verdadero homenaje a su memoria fuera el bravo juego de Adulador, dentro de un serio conjunto que ofreció de todo, como en botica. Desde la melatonina a la cicuta.

La Plaza de Toros de Madrid colgó su sexto cartel de «No hay billetes» en el noveno festejo de la Feria de San Isidro. Todo parece indicar que Rafael Garrido cumplirá, por fin, con los pronósticos que suele regalarnos antes de cada isidrada: «Espero entre 18 y 20 ‘No hay billetes'», declaró a EL MUNDO. Lo va a clavar con 19, una cifra estratosférica.

Había abierto la corrida de Fuente Ymbro, entera cuatreña, un toro más descarado que rematado que pasó por los primeros tercios sin empleo ni mostrar lo que realmente era: una prenda. Cuando se quitó la careta en la muleta, se venía pero no se iba, reponía y no se entregaba nunca, con un temperamento cada vez más agrio. Vinazo se llamaba. Miguel Ángel Perera, que había planteado la faena en los terrenos del «6» para refugiarse del viento, sufrió lo suyo, principalmente por los derrotes del pitón izquierdo, la daga de un cazador ya destapado del todo. Se hizo largo el trago hasta que lo pasaportó con una estocada defectuosa.

Fue un tío el segundo desde todos los ángulos, trapío en bloque. Y un tío estuvo hecho Paco Ureña apostando todo por la mano derecha con una embestida que pesaba terriblemente, en tres series que fueron de menos a más, por abajo siempre. Más que dárselo el toro, Ureña, tan centrado y encajado, se lo sacó. No regalaba ni esto el fuenteymbro aunque obedeciera al mando; por la izquierda respondió con violencia, desabrido, mostrando la otra cara de la moneda que era la misma: un toro muy costoso. Casi volvió a atrapar al matador de Albacete en la hora de matar, hasta que metió el brazo con determinación. Madrid agradeció su honestidad brutal.

Efe

(Entre medias apareció en el ruedo el reincidente espontáneo antitaurino que siempre brinca con el toro ya muerto, y es una pena).

Saltó un tercero con otras hechuras y, sobre todo, con otro tranco. Entre el buen tipo y esa cosa de toro galopón, descolgado y rítmico, Adulador prometía el paraíso. La baraka de Fernando Adrián es infalible. Un nivel inalcanzable. Las promesas de Adulador cuajaron: humillación, nobleza y repetición. Y la virtud de la entrega en su bravura. A Fernando Adrián lo midieron con exigencia después de la discutida Puerta Grande del otro día, que no fue peor que cualquiera de las otras tres que ha rendido. Yo ahí no soy sospechoso. Pero Adrián, este domingo, anduvo con este Adulador con otra horma, como queriendo demostrar que «sabe torear» (de otro modo). Y así no le hicieron ni puto caso.

Planteó faena entre las rayas -el toro era bravo para habérselo sacado fuera de ellas-, se encajó, incluso relajó, templó mucho y corrió una y otra mano. A mí, siendo Fernando Adrián lo que es, no me pareció ni tan mal, que dicen los jóvenes. Pero a lo peor querían ver en Madrid al Adrián de las cuatro Puertas Grandes, no sé. Los tendidos pusieron sordina al entusiasmo. Unos doblones por bajo terminaron de vaciar al notable Adulador. Tropezó el toro a la hora de matar y el pinchazo accidental multiplicó la frialdad. Una estocada casi entera y el pase de factura por la salida a hombros del otro día ya fue total; la ovación se elevó para el fuenteymbro. Que puso la calidad.

Cuarto y quinto toros de Ricardo Gallardo tuvieron su trato y su agradecimiento pero sin terminar de rematar. Aquel decía poco y este tampoco mucho, de mejores inicios que finales. Perera y Ureña cumplieron bien, con oficio, pero enterraron lo hecho con el nefasto manejo de la espada.

A última hora, devolvieron el sexto y en su lugar apareció un tremebundo sobrero, también de Fuente Ymbro, un torazo con unas dimensiones (620 kilos) y una arboladura tridimensional. Fernando Adrián se puso con él como si cupiera en la muleta, o como si fuera mejor de lo que era, y que por momentos llegó a parecer. Pero no. Después de un principio sorprendente en los contendientes —por bueno—, empezó el morlaco a embestir por dentro, a frenarse y pensárselo en los pases de pecho y a derrotar con esa cabeza totémica. Lo más práctico fue abreviar. Solo que la estocada hizo guardia y se eternizó con el descabello.

NOTA: Hace exactamente 106 años (18 de mayo de 1920), Gregorio Corrochano, el único cronista presente en Talavera aquel infausto 16 de mayo, publicaba en Abc la crónica que nunca hubiera querido escribir: «Todo lo que ocurre me parece una pesadilla. Lo he visto y no lo creo. Me cuesta un esfuerzo terrible escribir: a Joselito le ha matado un toro». La última tarde de Gallito en Madrid, el 15 de mayo, con Belmonte y Sánchez Mejías, tituló: «¡Habéis estao fatales!». La relación de Corrochano con el Rey de los toreros nunca fue buena -por diversos motivos-, y de ahí que un acercamiento acabara con José Gómez Ortega toreando en la corrida de Talavera, con la que «algo» tenía que ver el padre de la crónica taurina moderna.

MONUMENTAL DE LAS VENTAS. Domingo, 17 de mayo de 2026. Novena de feria. Lleno de «No hay billetes». Toros de Fuente Ymbro; cuatreños todos, incluido el sobrero (6º bis); serios en sus diferentes hechuras; notable el gran 3º; manejables sin finales 4º y 5º; duros 1º y 6º; costoso el 2º.

MIGUEL ÁNGEL, PERERA, DE VERDE BOTELLA Y ORO. Estocada defectuosa y descabello. Aviso (silencio); dos pinchazos y estocada trasera y atravesada. Aviso (silencio).

PACO UREÑA, DE AZUL MARINO Y ORO. Pinchazo y estocada. Aviso (saludos); bajonazo. Aviso (silencio).

FERNANDO ADRIÁN, DE NUBE Y PLATA. Pinchazo y estocada corta. Aviso (petición y saludos); estocada que hace guardia y múltiples descabellos. Aviso (silencio).

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