Madrid acoge a los fans rebotados de los conciertos cancelados de Kanye West en Europa

Si no hubieran cancelado el concierto de Kanye West (Atlanta, Georgia, 49 años) en Londres, Dan Strange no estaría este jueves en Madrid. El inglés ha tenido que pagar vuelo, alojamiento y más de 300 euros de entrada para ver a su ídolo, a quien sigue desde hace más de dos décadas. No tenía alternativa: “El concierto de Reino Unido no fue posible”. Tampoco los de Francia, Suiza o Italia. Si el artista “no hubiera dicho lo que dijo”.

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Uno de los asistentes al concierto de Kanye West, a las puertas del estadio Metropolitano. Llegada de espectadores al estadio Metropolitano de Madrid para el concierto de Kanye West, este jueves.  Seguidores de varios países viajan a la capital española, donde el rapero estadounidense actúa ante 65.000 personas, tras las suspensiones en Reino Unido, Francia e Italia  

Si no hubieran cancelado el concierto de Kanye West (Atlanta, Georgia, 49 años) en Londres, Dan Strange no estaría este jueves en Madrid. El inglés ha tenido que pagar vuelo, alojamiento y más de 300 euros de entrada para ver a su ídolo, a quien sigue desde hace más de dos décadas. No tenía alternativa: “El concierto de Reino Unido no fue posible”. Tampoco los de Francia, Suiza o Italia. Si el artista “no hubiera dicho lo que dijo”.

La polémica que rodea al rapero estadounidense, desde sus declaraciones elogiando al nazismo hasta el diseño de camisetas con esvásticas, ha trastocado los planes de sus fans. Así, Strange, de 36 años, ha cambiado Londres por un Madrid abrasado por la ola de calor. El concierto en el estadio Riyadh Air Metropolitano de este jueves es una de las pocas citas que se han mantenido en pie en medio de la controversia. Perdérselo “no era opción”, dice Strange, luciendo una camiseta con el rostro de West, actualmente conocido como Ye. “No estoy de acuerdo con nada de lo que dice”, asegura el inglés. “Pero para mí, lo que importa es la música”.

Esa misma idea comparten Lukas (de 25 años), Julien y Kevin (ambos de 30), tres amigos alemanes que crecieron escuchando al artista y que también han viajado a Madrid para verlo, junto a otras 65.000 personas, según la promotora. “Nuestra primera opción era Arnhem, en Países Bajos, porque nos quedaba más cerca”, explican. Era uno de los conciertos que sí se mantuvieron, como los de Turquía, Albania o Georgia.

En ese contexto, la decisión de celebrar el evento en España contrasta con lo ocurrido en otros países europeos. “Nos sorprende que aquí no se haya cancelado, teniendo un gobierno de izquierdas”, añaden los alemanes. El Gobierno de Pedro Sánchez calificó en su momento de “repugnantes” las declaraciones del artista, pero subrayó que no les correspondía prohibir su actuación al tratarse de un evento privado. Varias organizaciones intentaron hasta el día anterior al concierto frenar la presencia de West en Madrid. Sin embargo, horas antes del comienzo, no había rastro en los accesos del estadio Metropolitano de personas que se opusieran al concierto. Todo fluye con normalidad.

Si en algo coinciden los fans es que el montaje previsto en el Metropolitano será “una locura” y uno de los más grandes de la gira. Sin público en pista, el espectáculo se articula en torno a una enorme esfera de casi 30 metros de diámetro suspendida en el centro del estadio, que funcionará como pantalla con proyecciones y efectos de luz.

Parte de la controversia que rodea al artista también se ha interpretado a la luz de su trastorno bipolar, reconocido públicamente por el propio West. “Parece que ahora está mentalmente estable”, apunta Krisz, de 30 años, llegado desde Budapest. En su caso, el viaje “fue una decisión de última hora”, explica, después de que otras opciones dejaran de estar disponibles y le ganara “el miedo a perdérselo”. El húngaro resta importancia a las declaraciones del rapero e intuye que otros artistas pensarán cosas peores “si tan solo tuvieran Twitter”. “Kanye es un gran artista”.

Entre los asistentes, el asunto de las disculpas del artista también está presente. “Es un referente, aunque sus opiniones sean injustas”, opinan Nagore (22) y Diana (23), llegadas desde San Sebastián. Para ellas, hay un matiz que pesa: “Ha pedido perdón muchas veces”. El más reciente ocurrió en abril, en un mensaje en redes sociales en el que apelaba a la reconciliación: “Sé que lleva tiempo comprender la sinceridad de mi compromiso de enmendar mis errores”, escribió West, quien añadió que no quería “meter a sus fans en medio de todo esto”. Las jóvenes no dudaron en asistir al concierto: “Perdérselo es delito”.

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