Isabel Allende, premio Planeta 2026, sobre la felicidad: «Una vida valiosa pasa por tres cosas: vivir de acuerdo con tus valores, querer más a los tuyos y apreciar de verdad lo que ya tienes»

«Creo que el valor de la felicidad es exagerado, basta con estar contentos». Con estas palabras, Isabel Allende, ganadora del Premio Planeta 2026, cuestionó la importancia que a menudo le damos a la búsqueda de la felicidad. Para la escritora chilena, sentirse satisfecha con la propia vida no exige experimentar una alegría constante ni alcanzar unas circunstancias perfectas.

Así lo dijo durante un encuentro digital con lectores de El país en el 2015. Una persona le preguntó cuál era el secreto para ser feliz y la escritora comenzó rechazando la idea de que existiera una respuesta válida para todos. «Creo que no hay un secreto para la felicidad que le calce a todos», explicó.

Allende señaló que algunas personas encuentran satisfacción creando una obra, mientras que otras la descubren dedicándose a una causa social. En su caso, identificó dos elementos fundamentales para su propio felicidad: vivir de acuerdo con sus valores y tratar a los demás con generosidad y cariño.

La felicidad, según Isabel Allende: vivir de acuerdo con nuestros valores

En aquella conversación de 2015, la escritora explicó que su satisfacción personal procedía de mantener una relación coherente entre sus ideales, su conducta, su escritura y sus sentimientos. «No tengo contradicciones internas», afirmó. Para Allende, sentirse bien no depende únicamente de lo que sucede a nuestro alrededor, sino también de cómo vivimos y de si nuestras decisiones encajan con aquello que consideramos importante.

Esta idea permite distinguir entre dos experiencias que a menudo confundimos: sentirse alegre en un momento determinado y estar satisfecho con la vida en general. Podemos estar teniendo un día horrible, por ejemplo, y, aun así, valorar positivamente nuestra vida en lo que se refiere a nuestras relaciones o a las decisiones que hemos ido tomando.

Isabel Allende, en una imagen de 2022.

La psicología también diferencia entre el bienestar emocional cotidiano y la evaluación global que hacemos de nuestra vida. Son dimensiones relacionadas, pero no idénticas. Y Allende parece dar más importancia a esa satisfacción de fondo que a la necesidad de sentirse feliz a todas horas.

«Para mí la felicidad es soledad y silencio»

La escritora ha ofrecido otras definiciones de la felicidad a lo largo de los años, algunas mucho más personales. En una entrevista de 2023, le preguntaron directamente qué sabía de la felicidad. Su respuesta fue reveladora: «Para mí la felicidad es soledad y silencio». Allende explicó que su felicidad también dependía de las personas a las que quería, especialmente de su hijo y de su marido. Sin embargo, reconoció que necesitaba tranquilidad y que encontraba un placer particular en el entorno silencioso de su casa, junto a una laguna.

Su declaración muestra que la felicidad no tiene por qué asociarse con una vida llena de actividades, estímulos o encuentros sociales. Y que la calma y la intimidad ocupan un lugar importante para muchas personas.

El amor, la salud y tener un propósito

Con los años, Allende ha insistido en una idea que aparece de distintas maneras en sus entrevistas: la felicidad también consiste en reconocer lo que ya tenemos. En una entrevista publicada en 2024, la escritora explicó que se consideraba feliz porque no necesitaba nada más de lo que tenía. «Tengo amor, salud, a mi hijo, a Roger, a mi nuera, Lori…», enumeró antes de añadir que también contaba con trabajo y un propósito.

Como vemos, en su reflexión no hay grandes éxitos literarios, fama ni en el reconocimiento público. Allende, al hablar de su bienestar personal y felicidad, mencionó principalmente los vínculos afectivos, la salud y la posibilidad de seguir trabajando.

Isabel Allende. Gtres

En otra entrevista de un año antes aseguró, de hecho, que estaba viviendo una de las épocas más felices de su vida. A los 80 años, explicaba que se sentía liberada de muchas responsabilidades y que quería aprovechar el presente. Para Allende, el paso del tiempo no había eliminado la posibilidad de disfrutar. Al contrario, le había permitido valorar de otra manera su vida cotidiana.

La felicidad no consiste en querer siempre algo más

Las distintas declaraciones de Isabel Allende permiten identificar una idea común: la felicidad no es un estado perfecto y permanente, sino una satisfacción que puede surgir de la coherencia personal, el afecto, la tranquilidad y el sentido que damos a nuestra vida.

Ojo, Allende tampoco propone renunciar a las aspiraciones personales ni conformarse con cualquier situación. Su experiencia muestra, más bien, que la felicidad puede encontrarse en aspectos de la vida que a menudo pasan inadvertidos cuando toda nuestra atención está puesta en lo que todavía nos falta. Por eso, tal y como afirma la escritora, quizá no se trate de perseguir una alegría permanente, sino de construir una vida con la que podamos sentirnos razonablemente contentos y orgullosos.

 «Creo que el valor de la felicidad es exagerado, basta con estar contentos». Con estas palabras, Isabel Allende, ganadora del Premio Planeta 2026, cuestionó la importancia  

«Creo que el valor de la felicidad es exagerado, basta con estar contentos». Con estas palabras, Isabel Allende, ganadora del Premio Planeta 2026, cuestionó la importancia que a menudo le damos a la búsqueda de la felicidad. Para la escritora chilena, sentirse satisfecha con la propia vida no exige experimentar una alegría constante ni alcanzar unas circunstancias perfectas.

Así lo dijo durante un encuentro digital con lectores de El país en el 2015. Una persona le preguntó cuál era el secreto para ser feliz y la escritora comenzó rechazando la idea de que existiera una respuesta válida para todos. «Creo que no hay un secreto para la felicidad que le calce a todos», explicó.

Allende señaló que algunas personas encuentran satisfacción creando una obra, mientras que otras la descubren dedicándose a una causa social. En su caso, identificó dos elementos fundamentales para su propio felicidad: vivir de acuerdo con sus valores y tratar a los demás con generosidad y cariño.

En aquella conversación de 2015, la escritora explicó que su satisfacción personal procedía de mantener una relación coherente entre sus ideales, su conducta, su escritura y sus sentimientos. «No tengo contradicciones internas», afirmó. Para Allende, sentirse bien no depende únicamente de lo que sucede a nuestro alrededor, sino también de cómo vivimos y de si nuestras decisiones encajan con aquello que consideramos importante.

Esta idea permite distinguir entre dos experiencias que a menudo confundimos: sentirse alegre en un momento determinado y estar satisfecho con la vida en general. Podemos estar teniendo un día horrible, por ejemplo, y, aun así, valorar positivamente nuestra vida en lo que se refiere a nuestras relaciones o a las decisiones que hemos ido tomando.

Isabel Allende, en una imagen de 2022.

La psicología también diferencia entre el bienestar emocional cotidiano y la evaluación global que hacemos de nuestra vida. Son dimensiones relacionadas, pero no idénticas. Y Allende parece dar más importancia a esa satisfacción de fondo que a la necesidad de sentirse feliz a todas horas.

La escritora ha ofrecido otras definiciones de la felicidad a lo largo de los años, algunas mucho más personales. En una entrevista de 2023, le preguntaron directamente qué sabía de la felicidad. Su respuesta fue reveladora: «Para mí la felicidad es soledad y silencio». Allende explicó que su felicidad también dependía de las personas a las que quería, especialmente de su hijo y de su marido. Sin embargo, reconoció que necesitaba tranquilidad y que encontraba un placer particular en el entorno silencioso de su casa, junto a una laguna.

Su declaración muestra que la felicidad no tiene por qué asociarse con una vida llena de actividades, estímulos o encuentros sociales. Y que la calma y la intimidad ocupan un lugar importante para muchas personas.

Con los años, Allende ha insistido en una idea que aparece de distintas maneras en sus entrevistas: la felicidad también consiste en reconocer lo que ya tenemos. En una entrevista publicada en 2024, la escritora explicó que se consideraba feliz porque no necesitaba nada más de lo que tenía. «Tengo amor, salud, a mi hijo, a Roger, a mi nuera, Lori…», enumeró antes de añadir que también contaba con trabajo y un propósito.

Como vemos, en su reflexión no hay grandes éxitos literarios, fama ni en el reconocimiento público. Allende, al hablar de su bienestar personal y felicidad, mencionó principalmente los vínculos afectivos, la salud y la posibilidad de seguir trabajando.

Isabel Allende. Gtres

En otra entrevista de un año antes aseguró, de hecho, que estaba viviendo una de las épocas más felices de su vida. A los 80 años, explicaba que se sentía liberada de muchas responsabilidades y que quería aprovechar el presente. Para Allende, el paso del tiempo no había eliminado la posibilidad de disfrutar. Al contrario, le había permitido valorar de otra manera su vida cotidiana.

Las distintas declaraciones de Isabel Allende permiten identificar una idea común: la felicidad no es un estado perfecto y permanente, sino una satisfacción que puede surgir de la coherencia personal, el afecto, la tranquilidad y el sentido que damos a nuestra vida.

Ojo, Allende tampoco propone renunciar a las aspiraciones personales ni conformarse con cualquier situación. Su experiencia muestra, más bien, que la felicidad puede encontrarse en aspectos de la vida que a menudo pasan inadvertidos cuando toda nuestra atención está puesta en lo que todavía nos falta. Por eso, tal y como afirma la escritora, quizá no se trate de perseguir una alegría permanente, sino de construir una vida con la que podamos sentirnos razonablemente contentos y orgullosos.

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