<p>No sé si a<strong> Lisa McGee</strong> le han pedido que se referencie a sí misma, pero el caso es que lo ha hecho. La creadora de <i>Derry Girls</i> ha vuelto (a Netflix) con <i><strong>Cómo llegar al cielo desde Belfast</strong></i>, una serie que no tiene nada que ver con <i>Derry</i> y que, a la vez, es su clarísima heredera. Sus similitudes superficiales son tan notables como las más profundas. Ambas están protagonizadas por mujeres, ambas se ambientan en Irlanda del Norte y ambas tienen la amistad como tema central. Y ahora, vamos con los parecidos profundos: la dos series <strong>utilizan la comedia para navegar el drama, incluso la tragedia</strong>, comparten un sentido del humor muy específico y compatibilizan, formal y tonalmente, costumbrismo y artificialidad.</p>
Que es extraordinaria se ve muy bien en la escena en las que sus protagonistas se emborrachan: es uno de los momentos más emocionantes de este año en TV
No sé si a Lisa McGee le han pedido que se referencie a sí misma, pero el caso es que lo ha hecho. La creadora de Derry Girls ha vuelto (a Netflix) con Cómo llegar al cielo desde Belfast, una serie que no tiene nada que ver con Derry y que, a la vez, es su clarísima heredera. Sus similitudes superficiales son tan notables como las más profundas. Ambas están protagonizadas por mujeres, ambas se ambientan en Irlanda del Norte y ambas tienen la amistad como tema central. Y ahora, vamos con los parecidos profundos: la dos series utilizan la comedia para navegar el drama, incluso la tragedia, comparten un sentido del humor muy específico y compatibilizan, formal y tonalmente, costumbrismo y artificialidad.
Lisa McGee es, como suele decirse de Almodóvar, una autora más interesada en la verdad que en la realidad. Porque para realidad ya tenemos la realidad, y es una realidad bien jodida. Derry Girls y Cómo llegar al cielo desde Belfastdisfrazan de comedia loca lo que bien podría ser drama social histórico y thriller sórdido. Te ríes por no llorar. El marco de Derry es la Irlanda del Norte del IRA; la premisa de Cómo es la sospechosa muerte de una mujer. Sus amigas, apartadas de ella durante años, acuden al entierro. Allí (en County Donegal, cerca de Belfast), se topan con un misterio: la mujer que está en el ataúd no es su amiga.
Comienza así la aventura de Saoirse (Rosin Gallagher), Robyn (Sinéad Keenan) y Dara (Caoilfhionn Dunne), tres mujeres al borde de la cuarentena, tan amigas como distintas. Saoirse es una guionista de éxito (pero desquiciada), Robyn es ama de casa burguesa (y desquiciada) y Dara es tan rara que su desquicie es, básicamente, su personalidad. Como la pandilla de Derry Girls, las tres son divertidísimas y absolutamente reconocibles.
Con el combustible de los endiablados diálogos de Lisa McGee, Saoirse, Robyn y Dara son tres tías con las que irías hasta el fin del mundo. O hasta County Donegal. Aunque hagan cosas como echar gasolina en un coche diésel o emborracharse antes de un velatorio. Que Cómo llegar al cielo desde Belfast es extraordinaria se ve muy bien, precisamente, en la escena en las que sus tres protagonistas se emborrachan: es uno de los momentos televisivos más emocionantes de este año. La serie de McGee sabe tener mala leche y corazón, algo muy difícil de conseguir.
Cómo llegar al cielo desde Belfast va de muchas cosas: de decir «¿esto es todo?» cuando llegas a los 40, de entender la amistad como una mezcla rara de dependencia, inercia y lealtad, de cómo el tiempo todo lo cura y de cómo esto último no es verdad, pues hay heridas abiertas que, cuando menos te conviene, vuelven a supurar. En su búsqueda de Greta (Natasha O’Keeffe) las tres amigas aprenden y cambian. En su búsqueda de Greta (Natasha O’Keeffe) las tres amigas no aprenden y no cambian. Lo primero es parte del arco narrativo de cualquier ficción y es fundamental para ésta funcione; lo segundo es la vida misma.
La amistad auténtica tiene que ver, más que con disfrutar de las virtudes de tus amigos, con comprender y tolerar sus defectos. E intentar compensarlos, a cambio de que tus amigos comprendan, toleren y compensen los tuyos. Grandes comedias sobre la amistad han tenido esa suprema verdad en cuenta, y por eso han sido grandes. Y comedias, porque estaban escritas por autores listísimos y graciosísimos, como Lisa McGee. Cómo llegar al cielo desde Belfast es una grandísima comedia sobre tener amigas y estar desquiciada.
Sí soy.
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