<p><strong>Carmen Maura no es tanto una actriz como una revolución en sí misma.</strong> Ella no actúa, ella es y en su existencia <i>mauriana</i>, digámoslo así, convierte cada uno de sus personajes en una prolongación o variación de sí. Si se quiere, se trata de un raro prodigio. Al contrario que sus compañeros de profesión, su trabajo y habilidad no consiste en ser otra, una diferente por cada película protagonizada, como en lograr el raro, casi único, privilegio de convertir sus personajes en una modalidad no necesariamente distinta de ella misma. Y no es tanto ausencia de registros como la más palmaria evidencia de que, apurando, todos los registros son Maura. O, mejor, todos somos, de una forma u otra, queriéndolo o no, Carmen Maura. Es así. Milagro.</p>
La directora Maryan Touzani compone una agradable, transparente y deslenguada fábula sobre la vejez animada por una actriz libre de prejuicios y filtros
Carmen Maura no es tanto una actriz como una revolución en sí misma. Ella no actúa, ella es y en su existencia mauriana, digámoslo así, convierte cada uno de sus personajes en una prolongación o variación de sí. Si se quiere, se trata de un raro prodigio. Al contrario que sus compañeros de profesión, su trabajo y habilidad no consiste en ser otra, una diferente por cada película protagonizada, como en lograr el raro, casi único, privilegio de convertir sus personajes en una modalidad no necesariamente distinta de ella misma. Y no es tanto ausencia de registros como la más palmaria evidencia de que, apurando, todos los registros son Maura. O, mejor, todos somos, de una forma u otra, queriéndolo o no, Carmen Maura. Es así. Milagro.
Calle Málaga es la última y más brillante prueba del milagro mauriano. La directora de la delicada y también agria fábula El caftán azul (2022), sobre la homosexualidad en una sociedad que no solo la niega sino que siquiera la concibe, propone ahora una reflexión similar, pero sobre otro tabú: la vejez. El personaje de Maura vive sola en Tánger. Allí llegó de muy joven huyendo de una España ella misma en fuga a las puertas de una dictadura interminable. Ahora es viuda y su existencia discurre en un presente detenido en un tiempo eterno de paseos, recuerdos, charlas con sus vecinos, horas en la cocina y una casa atiborrada de memorias convertida en santuario de una vida feliz, pautada y plena. Y así hasta que recibe la visita de su hija (Marta Etura), emigrada a la tumultuosa y apresurada Madrid. Se acaba de divorciar, necesita dinero y esta dispuesta a todo por aquello a lo que todos estamos dispuestos a todo: sobrevivir. Y eso incluye dejar sin casa a su madre obligada o viajar a una ciudad que desconoce o quedarse en la suya, pero en una residencia.
Se quedará, se hartará y, contra todos y contra todo, decidirá ser Carmen Maura. Siempre hay un momento en el que los personajes de Carmen Maura se olvidan del guion y deciden ser, libre de prejuicios y filtros, Carmen Maura. Y así convencerá al antipático (hasta que deja de serlo) anticuario (Ahmed Boulane) al que ha vendido sus muebles y sus cosas que se lo devuelva todo. Y así volverá a llenar una casa que ya no es suya de todo lo que siempre fue. Y así asistiremos al prodigio mauriano de vernos convertidos desde el patio de butacas, todos y sin excepción, en la misma Carmen Maura.
La directora, guiada por un guion escrito mano a mano con Nabil Ayouch, plantea una historia lineal, sin dobleces ni giros, y solo pendiente de una actriz empeñada en ser ella con todas las consecuencias. Bien es cierto que, por momentos, la película se deja llevar por las simas de la obviedad con una condescendencia y una falta de pudor que abruma. Pero pasa pronto. Aquí lo relevante y lo que se disfruta es la naturalidad de lo que no puede ser más que natural; la certeza de lo cierto; la belleza (sí, belleza) desnuda de lo desnudo sin afectación ni lirismos ni fueras de campo. Carmen Maura en su más completa integridad. Carmen Maura no se acaba nunca.
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Dirección: Maryam Touzani. Intérpretes: Carmen Maura, Marta Etura, Ahmed Boulane. Duración: 116 minutos. Nacionalidad: 116 minutos.
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