
Bulliciosa podría ser sinónimo de bullanguera, alborotadora, triunfalista y, sobre todo, moderna. Así es, la Puerta Grande del novillero salmantino Julio Norte ha sido un fiel reflejo del toreo actual, ese que consiste en dar muchos muletazos, acelerados todos ellos, con escaso orden y concierto, ventajista la mayoría, y que tanto parecer divertir al público que acude a las plazas.

Fuente Ymbro/Pedro Luis, Vilau, Norte
Novillo de Fuente Ymbro, desiguales de presentación -los tres primeros, impropios de esta plaza-, mansos a excepción del segundo, blandos, sosos y nobles. Destacó el sexto, codicioso en la muleta.
Pedro Luis: estocada desprendida (silencio); pinchazo _aviso_ tres pinchazos _2º aviso_ y un descabello (silencio).
Mario Vilau: gran estocada (oreja); estocada trasera y tendida (ovación). Fue cogido por el quinto y, según el parte médico, sufrió una herida en el tercio superior del muslo izquierdo, con una trayectoria ascendente de 15 cm que produce destrozos en el músculo sartorio y contusiona la arteria femoral. Pronóstico grave.
Julio Norte: estocada baja (oreja); buena estocada (oreja). Salió a hombros por la Puerta Grande.
Plaza de toros de Las Ventas. 19 de mayo. Novillada. Décimo festejo de la Feria de San Isidro. Casi lleno (20.881 espectadores, según la empresa).
El torero salmantino cortó una oreja de cada novillo tras una actuación entregada y de escasa hondura; Mario Vilau, herido grave, y Pedro Luis, sin suerte
Bulliciosa podría ser sinónimo de bullanguera, alborotadora, triunfalista y, sobre todo, moderna. Así es, la Puerta Grande del novillero salmantino Julio Norte ha sido un fiel reflejo del toreo actual, ese que consiste en dar muchos muletazos, acelerados todos ellos, con escaso orden y concierto, ventajista la mayoría, y que tanto parecer divertir al público que acude a las plazas.
Bulliciosa también podría ser sinónimo de superficial, porque habría que preguntarse ahora cuántos momentos de la actuación del joven Norte han quedado a la retina. Dicho de otro modo, si esa Puerta Grande ha traspasado o no la estación del metro de Ventas.
Pero, bueno, quede constancia de que este torero tiene madera; oficio, valor, y ganas de llegar a ser alguien vestido de luces; es decir, que le adornan cualidades básicas y admirables que solo poseen unos pocos aspirantes a la gloria.
Hoy se presentaba en Las Ventas y llegó como tiene que llegar un novillero: dispuesto a merendarse la plaza. Recibió a sus dos novillos con sendas largas cambiadas de rodillas en el tercio, lanceó con gracia a la verónica, participó en quites, y tomó la muleta con visible decisión.
Le costó acallar las protestas ante el muy escaso trapío de su primer novillo, una auténtica sardina, pero lo consiguió con estatuarios iniciales y con una labor solvente, no siempre acompañada por la colocación más ortodoxa. Tras un arrimón final y una estocada baja le concedieron una injusta oreja que no mereció.
Se lució el picador Alberto Sandoval en el primer tercio del último novillo, que acudió con presteza al caballo, pero no peleó. Brindó Julio Norte al público y se encontró con el animal más codicioso de la tarde, de gran movilidad, lo que le permitió dar muchos pases en una labor larga sobre la mano derecha porque en la única tanda con la zurda sufrió una tremenda voltereta sin más consecuencias que un costalazo de aúpa contra el suelo. Se le vio al torero más preocupado por su conexión con el público que con la hondura de sus muletazos; cierto es, no obstante, que los tendidos vibraron con la entrega, el pundonor y la decisión de Norte. Allá que se fue a hombros hacia la calle de Alcalá y ojalá le sirva para su futuro.

Por su parte, Mario Vilau, catalán de nacimiento, acabó en la enfermería con una grave cornada en el muslo izquierdo después de dejar una buena impresión en su primero, un novillo tan noble como blando, sin casta ni carácter, con el que mostró solvencia y buen concepto. Dibujó naturales largos y hondos y reveló sentido de la ligazón, si bien la renqueante condición del novillo impidió que aflorara la emoción. Mató muy bien de una gran estocada y paseó un merecido trofeo. Nada pudo hacer ante el muy parado quinto que le dejó el recuerdo de una cornada cuando lo citó con la zurda y el novillo lo levantó al tiempo que le introducía el pitón en el muslo. A los dos los recibió de rodillas frente a la puerta de toriles, un a prueba de su buen ánimo.
Y el peruano Pedro Luis tiene motivos para estar enfadado. Su lote fue el más soso del festejo, bonancible y muy triste el primero, y aburrido el cuarto. Demostró buenas maneras con los engaños, es elegante, un poco frío, tal vez, y no acabó de dejar la buena impresión que se le presuponía. Le faltó mando y, especialmente, mató muy mal a su segundo novillo tras un trasteo interminable. No se entiende cómo nadie desde el callejón le dijo que acabara de una vez. Escuchó dos avisos, que es un fuerte correctivo, motivo más que suficiente para estar enfadado.
Novillo de Fuente Ymbro, desiguales de presentación -los tres primeros, impropios de esta plaza-, mansos a excepción del segundo, blandos, sosos y nobles. Destacó el sexto, codicioso en la muleta.
Pedro Luis: estocada desprendida (silencio); pinchazo _aviso_ tres pinchazos _2º aviso_ y un descabello (silencio).
Mario Vilau: gran estocada (oreja); estocada trasera y tendida (ovación). Fue cogido por el quinto y, según el parte médico, sufrió una herida en el tercio superior del muslo izquierdo, con una trayectoria ascendente de 15 cm que produce destrozos en el músculo sartorio y contusiona la arteria femoral. Pronóstico grave.
Julio Norte: estocada baja (oreja); buena estocada (oreja). Salió a hombros por la Puerta Grande.
Plaza de toros de Las Ventas. 19 de mayo. Novillada. Décimo festejo de la Feria de San Isidro. Casi lleno (20.881 espectadores, según la empresa).
Feed MRSS-S Noticias
