Bonete, ‘influencer’ de libros, reivindica a la hija de Lope de Vega en su primera novela: «Él era el Bad Bunny del Siglo de Oro»

Doctor en Comunicación Social, profesor de escritura y, desde hace unos años, influencer de libros con más de medio millón de seguidores en Instagram, Fernando Bonete (@en_bookle) recupera «la voz silenciada» de Marcela de San Félix, hija de Lope de Vega, en su primera novela, La hija del Fénix (Espasa).

El libro, presentado este martes por el autor en la Casa Museo Lope de Vega de Madrid y que sale el próximo 11 de febrero a la venta, se centra en la complicada relación de padre e hija, ilegítima, fruto de su relación extraconyugal con la actriz Micaela de Luján.

Marcela de San Félix fue monja trinitaria, dramaturga y poeta. Bonete la retrata como «una hija que anhela estar con su padre, que quiere ser querida y reconocida por él y que le reconozca un don que ambos comparten, como fue la escritura, y sin embargo, no pudo alcanzar más que migajas».

Al mismo tiempo, reivindica la calidad de su obra, actualmente descatalogada. Casi todos sus cuadernos se quemaron por recomendación de su confesor, en un acto de «penitencia», ha señalado, para «reprimir la exaltación del ego», pero sobrevivió un volumen, que contiene seis coloquios espirituales, pequeñas piezas teatrales, ocho loas y algunos romances y seguiriyas.

Poner el foco en Marcela ha supuesto que aparezca un lado menos conocido del genio del Siglo de Oro. «Estamos hablando de una persona que gozó de la fama y del tributo artístico y literario de toda su sociedad, todos estaban a sus pies. La comparación es odiosa, pero era el Bad Bunny del momento«, ha señalado el escritor.

Pero en su faceta como padre, las cosas eran distintas. «Por lo general, los grandes genios en la historia aportaron poco a las personas que les rodeaban», ha dicho Bonete. «Lope primaba la literatura, el arte y su propia genialidad por encima de las personas, incluida su propia familia y sus propios hijos».

Es difícil, ha precisado, que ningún autor pase test del tiempo en ese sentido. «Y Lope no fue precisamente un santo, por mucho que profesara la fe y al final fuera sacerdote. Incluso entonces siguió teniendo relaciones sexuales y amorosas con distintas mujeres», ha subrayado. «Le podían sus pasiones y el ansia de medrar».

Bonete supo de la existencia de Marcela de San Félix y de su obra por casualidad, a raíz de la escritura de un libro anterior sobre anécdotas de escritores, lo que dice mucho, a su juicio, de su olvido.

«Soy una persona que ha estudiado literatura, que ha estudiado la carrera de Humanidades, que tuvo tres asignaturas dedicadas a cada uno de los tres siglos de lo que se considera el Siglo de Oro; es decir, que podía haber aparecido por ahí en algún manual, en algún ensayo», ha lamentado.

Sus principales fondos documentales a la hora de escribir han sido la propia obra de la autora y la correspondencia de Lope de Vega y el duque de Sessa, su albacea. Pero también fue muy inspirador el cuadro de Ignacio Suárez Llanos que está en el Museo del Prado y que retrata a sor Marcela tras las rejas del convento, viendo pasar el féretro de su padre en su entierro. Es esa la escena con la que arranca el libro.

La decisión concreta que motivó que tomara los hábitos no está documentada, pero la novela lo encuadra en la salida que el convento ofrecía a mujeres con vocación cultural o artística, un lugar de encierro, pero también de pensamiento y creación cuando el mundo exterior las marginaba.

Bonete empezó a escribir este libro hace dos años, antes de que Rosalía publicara Lux y Alaúda Ruiz de Azúa estrenara su película Los domingos, pero reconoce la coincidencia.

«Hay una especie de producción cultural en torno a este tema: la libertad que encontramos en algo que parece una merma de nuestra libertad, pero que nos ayuda a recuperar lo original que hay en el ser humano», dice.

Su experiencia en redes comenzó en 2018, cuando se abrió una cuenta para recomendar lecturas a amigos y conocidos, pero sus seguidores se dispararon en 2023, a raíz de la concesión del Nobel al escritor noruego Jon Fosse. Él era de los pocos que se habían hecho eco de su obra en España.

 Madrid, 10 feb (EFE).- Doctor en Comunicación Social, profesor de escritura y, desde hace unos años, ‘influencer’ de libros con más de medio millón de seguidores en Instagram, Fernando Bonete (@en…  

Doctor en Comunicación Social, profesor de escritura y, desde hace unos años, influencer de libros con más de medio millón de seguidores en Instagram, Fernando Bonete (@en_bookle) recupera «la voz silenciada» de Marcela de San Félix, hija de Lope de Vega, en su primera novela, La hija del Fénix (Espasa).

El libro, presentado este martes por el autor en la Casa Museo Lope de Vega de Madrid y que sale el próximo 11 de febrero a la venta, se centra en la complicada relación de padre e hija, ilegítima, fruto de su relación extraconyugal con la actriz Micaela de Luján.

Marcela de San Félix fue monja trinitaria, dramaturga y poeta. Bonete la retrata como «una hija que anhela estar con su padre, que quiere ser querida y reconocida por él y que le reconozca un don que ambos comparten, como fue la escritura, y sin embargo, no pudo alcanzar más que migajas».

Al mismo tiempo, reivindica la calidad de su obra, actualmente descatalogada. Casi todos sus cuadernos se quemaron por recomendación de su confesor, en un acto de «penitencia», ha señalado, para «reprimir la exaltación del ego», pero sobrevivió un volumen, que contiene seis coloquios espirituales, pequeñas piezas teatrales, ocho loas y algunos romances y seguiriyas.

Poner el foco en Marcela ha supuesto que aparezca un lado menos conocido del genio del Siglo de Oro. «Estamos hablando de una persona que gozó de la fama y del tributo artístico y literario de toda su sociedad, todos estaban a sus pies. La comparación es odiosa, pero era el Bad Bunny del momento«, ha señalado el escritor.

Pero en su faceta como padre, las cosas eran distintas. «Por lo general, los grandes genios en la historia aportaron poco a las personas que les rodeaban», ha dicho Bonete. «Lope primaba la literatura, el arte y su propia genialidad por encima de las personas, incluida su propia familia y sus propios hijos».

Es difícil, ha precisado, que ningún autor pase test del tiempo en ese sentido. «Y Lope no fue precisamente un santo, por mucho que profesara la fe y al final fuera sacerdote. Incluso entonces siguió teniendo relaciones sexuales y amorosas con distintas mujeres», ha subrayado. «Le podían sus pasiones y el ansia de medrar».

Bonete supo de la existencia de Marcela de San Félix y de su obra por casualidad, a raíz de la escritura de un libro anterior sobre anécdotas de escritores, lo que dice mucho, a su juicio, de su olvido.

«Soy una persona que ha estudiado literatura, que ha estudiado la carrera de Humanidades, que tuvo tres asignaturas dedicadas a cada uno de los tres siglos de lo que se considera el Siglo de Oro; es decir, que podía haber aparecido por ahí en algún manual, en algún ensayo», ha lamentado.

Sus principales fondos documentales a la hora de escribir han sido la propia obra de la autora y la correspondencia de Lope de Vega y el duque de Sessa, su albacea. Pero también fue muy inspirador el cuadro de Ignacio Suárez Llanos que está en el Museo del Prado y que retrata a sor Marcela tras las rejas del convento, viendo pasar el féretro de su padre en su entierro. Es esa la escena con la que arranca el libro.

La decisión concreta que motivó que tomara los hábitos no está documentada, pero la novela lo encuadra en la salida que el convento ofrecía a mujeres con vocación cultural o artística, un lugar de encierro, pero también de pensamiento y creación cuando el mundo exterior las marginaba.

Bonete empezó a escribir este libro hace dos años, antes de que Rosalía publicara Lux y Alaúda Ruiz de Azúa estrenara su película Los domingos, pero reconoce la coincidencia.

«Hay una especie de producción cultural en torno a este tema: la libertad que encontramos en algo que parece una merma de nuestra libertad, pero que nos ayuda a recuperar lo original que hay en el ser humano», dice.

Su experiencia en redes comenzó en 2018, cuando se abrió una cuenta para recomendar lecturas a amigos y conocidos, pero sus seguidores se dispararon en 2023, a raíz de la concesión del Nobel al escritor noruego Jon Fosse. Él era de los pocos que se habían hecho eco de su obra en España.

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