Las apariciones de Barbra Streisand (Nueva York, 83 años) en los Oscar nunca pasan inadvertidas. La primera vez que asistió a la ceremonia, en 1969, ganó el premio a mejor actriz por su papel en Una chica divertida. Fue ex aequo. Lo tuvo que compartir con la legendaria Katharine Hepburn, protagonista de El león en invierno. En 1974, volvió a ser nominada a mejor actriz por Tal como éramos, pero perdió frente a Glenda Jackson. Tuvo mejor suerte en 1977, cuando se llevó la estatuilla dorada a mejor canción original por Evergreen, tema principal de Ha nacido una estrella. Fue la primera vez que una mujer ganó un premio de la Academia por composición.
La artista de 83 años, que ha confesado su miedo crónico a los escenarios, baraja su reaparición en los Oscar este domingo para rendir tributo a su amigo Robert Redford y en mayo recibirá la Palma de Oro honorífica en Cannes
Las apariciones de Barbra Streisand (Nueva York, 83 años) en los Oscar nunca pasan inadvertidas. La primera vez que asistió a la ceremonia, en 1969, ganó el premio a mejor actriz por su papel en Una chica divertida. Fue ex aequo. Lo tuvo que compartir con la legendaria Katharine Hepburn, protagonista de El león en invierno. En 1974, volvió a ser nominada a mejor actriz por Tal como éramos, pero perdió frente a Glenda Jackson. Tuvo mejor suerte en 1977, cuando se llevó la estatuilla dorada a mejor canción original por Evergreen, tema principal de Ha nacido una estrella. Fue la primera vez que una mujer ganó un premio de la Academia por composición.
Streisand también quiso ser la primera en ganar el de dirección. Lo intentó con Yentl, en 1983, pero no la nominaron. Lo intentó de nuevo con El príncipe de las mareas, en 1991. Volvieron a ignorarla. En 2010, en un momento de justicia poética, le entregó a Kathryn Bigelow el Oscar a la mejor dirección por En tierra hostil. Era la primera vez en la historia de la Academia que una mujer recibía este honor.
La venganza es un plato que se sirve frío. Casi 60 años después de su debut en los Oscar, la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas quiere que Barbra Streisand vuelva a la ceremonia para rendir tributo a Robert Redford, con el que compartió pantalla en Tal como éramos. Según Variety, la organización de los premios lleva tiempo en negociaciones con la artistapara que cante durante el segmento In Memoriam. Hace una semana, no estaba confirmado si será una actuación en solitario o si estará acompañada por otros artistas. Solo se sabe que el In Memoriam será más especial que otros años porque en 2025 han muerto astros de la industria como Redford, Gene Hackman, Robert Duvall, Diane Keaton, Diane Ladd, Claudia Cardinale o el director Rob Reiner, entre otros.





La última vez que Streisand actuó en los Oscar fue en 2013, donde precisamente cantó The Way We Were, tema principal de Tal como éramos. Entonces lo hizo para homenajear al compositor Marvin Hamlisch. Hay expectación sobre su posible aparición. También hay dudas. Su pánico escénico es legendario. Terriblemente perfeccionista, tiene fama de controlar hasta el último detalle de sus actuaciones, incluidas las indicaciones de luces. En esta ocasión, tratándose de un homenaje a Redford, con el que tenía una gran amistad, podría hacer concesiones.
Según reveló Streisand en sus memorias, publicadas en 2023, se enamoró de Redford durante el rodaje de Tal como éramos. El romance no llegó a concretarse. El actor estaba casado con Lola Van Wagenen, aunque habría aprovechado los sentimientos de su coprotagonista para que la química traspasara la pantalla. “Tenía una impresión de ella antes de que nos conociéramos”, declaró Redford años después. “Mi impresión era que era hermosa, incluso con sus terribles inseguridades. Así que, durante la película, fue muy fácil. Ella interpretaba a alguien inseguro. Y yo entraba en su vida y la hacía sentir segura”.
En vísperas de los Oscar, la organización del festival de Cannes anunció esta semana que entregará a Streisand la Palma de Oro honorífica en mayo. Es un reconocimiento a sus más de seis décadas de carrera como actriz, directora, productora, guionista y cantante. A sus espaldas, una filmografía de casi una veintena de películas y la dirección de tres largometrajes. Además de sus dosOscar, tiene 11 Globos de Oro, 10 Grammy, cinco Emmy y un Tony. Es la primera vez que una artista EGOT será premiada en Cannes. EGOT es un acrónimo que hace referencia a haber ganado los cuatro premios más importantes del entretenimiento en Estados Unidos: Emmy por televisión, Grammy por la música, Oscar por el cine y Tony por el teatro.
Solo hay 22 artistas que han conseguido entrar en el club EGOT, incluidos Liza Minnelli, Audrey Hepburn, Steven Spielberg y Elton John. Streisand será la única del “club” con una Palma de Oro. Tendrá que hacerle hueco en su mansión de Malibú, en California. Hay una foto icónica de la artista, posando en la biblioteca de su casa, rodeada de todos sus trofeos. Prácticamente no cabe ni uno más. Allí, frente al Pacífico, vive junto al actor James Brolin, su marido desde hace casi treinta años. Tiene tres perros Cotón de Tulear. Dos de ellos, Violet y Scarlet, son clones biológicos de Sammie, que murió en 2017. “Se puede clonar el aspecto de un perro, pero no el alma”, reconoció a Vanity Fair en 2023.
Streisand ha admitido sentirse orgullosa y honrada por la Palma de Oro honorífica. “En estos tiempos difíciles, las películas tienen la capacidad de abrir nuestros corazones y nuestras mentes a historias que reflejan nuestra humanidad compartida y a perspectivas que nos recuerdan tanto nuestra fragilidad como nuestra resiliencia. El cine trasciende las fronteras y la política, y afirma el poder de la imaginación para dar forma a un mundo más compasivo”, declaró en un comunicado.
La ceremonia en Cannes será el reconocimiento definitivo a una de las actrices más importantes del último medio siglo. También podría ser una oportunidad para que Streisand vuelva a arremeter contra Donald Trump. En 2018 publicó la canción Don’t Lie to Me (No me mientas) como protesta contra el político republicano. En los últimos años lo ha llamado “corrupto”, “indecente” y una “amenaza para las instituciones”.

Siempre ha usado su poder para potenciar las historias que quiere contar. De alguna manera u otra, sus películas hablan de ella. En Una chica divertida cuenta el ascenso de la comediante Fanny Brice desde los barrios judíos de clase baja de Nueva York hasta las doradas colinas de Hollywood. Ella misma salió de Brooklyn para conquistar la meca del cine. En Casada en Nueva York, de 1972, interpreta a Margaret, una mujer que se cuestiona su rol de esposa, madre y mujer con aspiraciones profesionales insatisfechas. Streisand siempre dice que, pese a sus innumerables premios, es incapaz de sentirse satisfecha. En Ha nacido una estrella vuelve a abordar la lucha de una artista por salir de lo más bajo y llegar a lo más alto. El príncipe de las mareas es un melodrama prototípico que nos enseña a enfrentarnos a nuestro propio pasado. Streisand lleva toda su vida luchando por superar las carencias materiales y afectivas de su infancia. Y en El espejo tiene dos caras hace magia junto a Lauren Bacall, dando vida a una madre y una hija con una relación muy complicada. Su madre, como la de la ficción, era imposible de complacer.
Barbra Streisand es la única artista de la historia de la música que ha alcanzado el número uno en seis décadas consecutivas, desde People, en 1964, hasta Partners, en 2014. Tiene el récord de álbumes número uno de una artista femenina (10) y cuenta con 34 álbumes entre los 10 primeros. Ha vendido más de 25 millones de discos, su música supera los 2.500 millones de reproducciones y acumula 31 discos de platino y 56 de oro.
No está retirada de la música. El año pasado publicó The Secret of Life: Partners, Volume 2, un compilado de duetos junto a estrellas como Paul McCartney, Bob Dylan o Sting. Pero no tiene planes de volver a actuar en Broadway ni ganas de dar un concierto. “Todavía tengo miedo escénico”, reconoció a Variety en 2018. Si canta este domingo en los Oscar, haría historia de la gala. Si no lo hace, quizá haya que esperar a que termine la era Trump para escucharla de nuevo en vivo. Ha cantado para todos los presidentes demócratas desde los tiempos de Kennedy.

Respecto al cine, los únicos papeles que le interesaría interpretar son el de la actriz Sarah Bernhardt y el de Mama Rose en una adaptación cinematográfica del musical Gypsy. Sigue interesada en la dirección, aunque no ha podido concretar sus dos proyectos soñados. Pasó 25 años intentando conseguir financiación para The Normal Heart, basada en la obra de Larry Kramer sobre el estallido de la crisis del VIH en la década de 1980. Al final la rodó Ryan Murphy en 2014. También lleva años intentando sin éxito llevar a la pantalla la vida de Margaret Bourke-White, la primera corresponsal de guerra estadounidense y primera fotógrafa de la revista Life. Bourke-White captó los horrores de Buchenwaldtras el fin de la Segunda Guerra Mundial.
Streisand es extremadamente meticulosa en sus proyectos. En 1984, Jackie Onassis le propuso escribir sus memorias. Entonces le pareció que era muy pronto para hacerlo. Quince años después, empezó a escribir un diario de su puño y letra. Tardó más de una década en terminar sus memorias, publicadas en 2023. La espera valió la pena. My Name Is Barbra son casi mil páginas de confidencias, anécdotas y cotilleos jugosos. En el libro cuenta el origen de su pánico escénico tras interpretar Una chica divertida en Broadway junto a Sydney Chaplin, el hijo de Charles Chaplin. En el escenario, cada noche, el actor la insultaba y se mofaba en voz tan baja que nadie más que ella podía oírlo. La experiencia le provocó un trauma.
En sus memorias también dedica una página y media al llamado “efecto Streisand”, un popular término que se refiere a la forma en que los esfuerzos por minimizar una noticia pueden resultar contraproducentes y generar exponencialmente más repercusión en la prensa. Tiene su origen en las acciones legales que emprendió Streisand en 2003 contra un fotógrafo que hizo pública la ubicación de su mansión de Malibú. La artista intentó que la foto se retirase de internet y exigió 50 millones de dólares en compensación por daños. La imagen había sido descargada apenas seis veces antes de la demanda. Cuando salió a la luz la acción judicial, hubo hasta 420.000 descargas en menos de un mes. Con Barbra siempre ocurre el “efecto Streisand”: mientras más quiera que la olvidemos, más la recordaremos.
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