‘Patoman’, el joven malagueño que persigue el oro en el Mundial de Pokémon

Leo Marín, alias 'Patoman', en el Jardín japonés de Alhaurín de la Torre (Málaga).

Leo Marín, más conocido como P4t0m4n (Patoman), aparece en la videollamada con una tranquilidad que parece adquirida en mucho más tiempo que los 18 años que lleva en esta tierra. Especialmente cuando se considera a lo que se enfrentará a finales de agosto: una final de mundo de Pokémon GO. Es apenas el tercer español en los 30 años de historia de este juego en alcanzar este punto, y el primero en hacerlo en la categoría del videojuego para móviles que hace 10 años tomó al mundo por sorpresa y que a día de hoy acumula más de 650 millones de descargas.

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Leo 'Patoman' Marín muestra a parte de su equipo en una pokeparada de su actual hogar en Alhaurín de la Torre, Málaga.'Patoman', en el jardín japonés de Alhaurín de la Torre (Málaga). El español disputará en EE UU su segunda final del mundo en la categoría ‘Pokémon GO’  

Leo Marín, más conocido como P4t0m4n (Patoman), aparece en la videollamada con una tranquilidad que parece adquirida en mucho más tiempo que los 18 años que lleva en esta tierra. Especialmente cuando se considera a lo que se enfrentará a finales de agosto: una final de mundo de Pokémon GO. Es apenas el tercer español en los 30 años de historia de este juego en alcanzar este punto, y el primero en hacerlo en la categoría del videojuego para móviles que hace 10 años tomó al mundo por sorpresa y que a día de hoy acumula más de 650 millones de descargas.

Patoman —su alias sale de Psyduck, el pato psíquico, su Pokémon favorito— habla con suavidad mientras una pequeña sombra le hace de refugio contra el sol de mediados de agosto de su Málaga natal, y contagia su deseo a quien lo oiga: “Disfruto un montón cada torneo, cada campeonato en que compito”, y enseguida agrega con una sonrisa que va in crescendo: “Yo disfruto lo que hago porque, al final, este juego es mi pasión y evidentemente este es el gran escenario que me llena más de emoción, saber que estoy luchando por mi sueño”.

¿Cuál es ese sueño? Ser el primer español campeón del mundo de Pokémon GO, el juego de recolección y combate de pokemons a través del teléfono. Pero no solo de Pokémon GO, porque de triunfar en el Campeonato Mundial de Pokémon —que tendrá lugar del 28 al 30 de agosto en San Francisco, EE UU—, el oro de Marín sería el primero en la historia del país (tres jugadores españoles han alcanzado finales en el pasado, pero no las ganaron). “Todo el mundo empieza con un sueño; desde ese punto de partida, tú tratas de hacer todo lo posible. Porque igual que quien juega al fútbol a lo mejor sueña con ser Messi o Cristiano, o con ser campeón del mundo, pues lo mismo pasa con Pokémon. Me esfuerzo por ser mejor cada día, hasta llegar a este punto de estar disputando los mundiales”. Los más de 17.000 euros de premio por el primer puesto tampoco molestan demasiado, pero para eso hay que triunfar por sobre los otros 64 jugadores de GO que han accedido a la competición.

Para alcanzar un Mundial de Pokémon GO hay dos grandes vías: los jugadores deben haber ganado suficientes puntos a lo largo del año en los torneos oficiales para escalar en el ranking y clasificar, o triunfar en los principales torneos, lo que garantiza una invitación al Mundial.

Fue un cambio en las mecánicas del juego lo que le permitió vislumbrar una vía para alcanzar su objetivo: “Entre ellas, el PvP”, explica Marín (acrónimo de player vs player, o jugador contra jugador). Ahí la recolección de criaturas en su móvil dejó de ser una pequeña laguna inconexa y pasó a ser un punto de acceso a infinitos rivales frente a los cuales afilar sus habilidades, estrategias y equipos.

“Hemos llegado hasta el punto de que existen tantas nuevas mecánicas, que ahora hay jugadores que se profesionalizan en esto”, relata Marín. Él ve la complejización del videojuego como la vía que permite que “pueda tener ese sueño de ser campeón del mundo en el juego que me gusta”. Lo único que le faltaba para seguir escalando, tal como a Ash Ketchum en el anime, eran contrincantes. Y de esos también conseguiría los suyos.

De amigos y rivales

Entre sus adversarios está Paula Sosa de Barcelona, alias Paulasha97, con quien Patoman tiene una historia de cruces. El último, en Sevilla este año en un torneo regional, en el que triunfó ella. Marín la define como “la mejor jugadora femenina de todo el competitivo de GO”. Los grandes participantes españoles son su motivación para enfrentarse a gente cada vez mejor. También parte del “orgullo” de “representar a España y de estar dando el callo por el país”. Como en los mejores shonen (mangas dirigidos a chicos adolescentes, por ejemplo, Dragon Ball), los oponentes se van convirtiendo en amigos y se suman al grupo.

Otro rival es Ved Bamb, alias Beelzeboy, un joven de Nagpur, India, con el que Patoman chocó en Anaheim 2025 —que, con más de 30.000 asistentes, fue el mundial más grande de la saga hasta el momento—, cuando el español accedía a su primera final del mundo, resultando en una victoria para el indio. “Esa final fue muy complicada porque, cuando tú vas a hacer un equipo para un torneo, ya sea el mundial, internacional u otro, es imposible cubrirte de todos los pokémon”, explica Patoman. La revancha se hizo esperar hasta junio de este año, cuando Marín derrotó 2-1 a Beelzeboy. Algo que le ha quitado un poco de hierro al duelo y que, en palabras del malagueño, ha servido “para calentar el terreno de cara al mundial” en San Francisco.

El poder del apoyo

“La verdad es que tengo la suerte de que cuento con una familia que me apoya en todo lo que hago. Estoy aquí gracias a que en un primer momento mi padre y mi madre confiaron en mí cuando les dije: ‘Oye, ¿podemos ir a este campeonato, que yo creo que puedo hacerlo bien?”. Eso fue a principios de 2023. La confianza de sus padres resultó bien puesta; en aquella competición, a la que lo acompañó su padre, Jorge, Patoman quedó en segundo puesto, lo que lo clasificó para el mundial de Japón de aquel año.

Su padre también hace de estratega, como cuenta Marín: “Si ve a un rival en el escenario al que me voy a enfrentar, me dice: ‘Leo, ten cuidado, que este parece que no le va a tener miedo a tal…’. Nosotros debatimos esas cosas y me ayuda mucho”.

“Toda mi familia está siempre apoyando al máximo, si es un torneo o gritando desde su casa”, algo que EL PAÍS corroboró durante la final del internacional en Londres el pasado febrero, cuando los fanáticos de su contrincante holandés amenazaban con tapar a Patoman a gritos; la familia de Marín y sus amigos vociferaron hasta la victoria.

“Soy muy competitivo de por sí, lo que me empuja a que siga queriendo llegar a este momento de competir y tratar de cumplir mi sueño, que es ser campeón del mundo algún día”, señala sonriendo Patoman, antes de apurarse a agregar, como para no pecar de necio: “Aunque sé que puede pasar de todo, yo trato simplemente de ir con esa mentalidad ganadora y que salga lo que Dios quiera, y si no pasa, no será porque no haya dado el máximo”.

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