HABLEMOS DE LA TELE. Escándalos faranduleros

 

La ética de estos medios deja bastante que desear y, al amparo de una discutible “libertad de expresión”, tras la cual personajes poco creíbles y desenfadados se permiten desentrañar las más ocultas bajezas de personajes de dudosa reputación.

José Luis Córdova. Periodista. “El Siglo”. Santiago. 10/08/2026. La señora -o señorita- Naya Fácil, don Francisco Kaminsky, la inefable Mara Sedini y un tal Ítalo Omegna constituyen los actuales “rostros” de la televisión y las redes sociales que la rompen en la desprestigiada farándula local.

Naya – sucesora de la popular Anita Alvarado, la Geisha- se destaca por su alto grado de generosidad y solidaridad al estilo Farkas en momentos complejos como los vividos recientemente por los temporales e inundaciones. Nadie sabe de dónde salen los recursos que esta dama invierte en su distribución que publicita exageradamente. El segundo personaje, nada menos que “un sujeto de interés” en el caso del asesinato del denominado “rey de Meiggs” y su corte de mafiosos en el comercio ilegal y de prestamistas usureros, quien se auto define como “productor” de eventos.

Por su parte, la joven exvocera Mara Sedini volvió a la cloaca de “Sin Filtro”, el infamante podcast desde donde nunca debió haber salido y menos para convertirse en fugaz “portavoz” del actual gobierno; mientras, el nefasto hermano de la actriz María Gracia Omegna, se desprestigió solo en el podcast “La Cofradía”, atacando vilmente a su familia (madre y hermana), a los niños con TEA y justificando a pedófilos y otras degeneraciones festinándolas con un grupo de amigos en cámara.

Sin ánimo de mostrarnos pacatos inveterados, está claro que la televisión chilena cae en un abismo insondable dando tribuna a estos personajes que, sin los medios de comunicación, prácticamente serían unos ilustres desconocidos.

En tanto, en el área “política” tampoco se quedan atrás en materia de escándalos televisivos. Es el caso de la vieja disputa entre la actual diputada PDG Pamela Jiles y su colega periodista Santiago Pavlovic que más parece un conflicto marital que confusas relaciones entre profesionales de la “información”, ambas ex figuras de TVN, el único canal público.

Por su parte, el Senado de la República también ha sido escenario de bochornosos enfrentamientos televisados como el protagonizado por las senadoras Fabiola Campillay y Camila Flores, prácticamente a punto de trenzarse a golpes en medio de improperios y calificativos de “delincuente”, “señora feriante” (como si este noble oficio fuera un insulto, junto a otros epítetos en presencia de sus colegas congresales y de la prensa “especializada”.

Como si fuera poco, en el PS evalúan suspender la militancia del senador Fidel Espinoza, en el marco de una investigación por violencia intrafamiliar (VIF) contra su pareja en Viña del Mar, que desató un escándalo en su residencia particular.

Una pena que programas como “Primer Plano”, “Only Fans”, “Zona Latina”, “Hay que decirlo” y otros espacios marginales pierdan el tiempo analizando la vida privada de “famosos y famosillos”, sin el menor recato y un pudor inexistente.

La ética de estos medios deja bastante que desear y, al amparo de una discutible “libertad de expresión”, tras la cual personajes poco creíbles y desenfadados se permiten desentrañar las más ocultas bajezas de personajes de dudosa reputación.

En este marco, es difícil hablar de cultura o comunicaciones, de verdad e información fidedigna, de transparencia y claridad en los mensajes que transmiten los medios, ni mucho menos en plataformas y redes sociales sin regulación de ningún tipo.

En cuanto a los parlamentarios en pugna, más valdría que se esforzaran en estudiar los proyectos de ley que el actual gobierno pretende impulsar con la transitoria y circunstancial mayoría que cuenta hasta ahora en el poder legislativo.

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La ética de estos medios deja bastante que desear y, al amparo de una discutible “libertad de expresión”, tras la cual personajes poco creíbles y desenfadados se permiten desentrañar las más ocultas bajezas de personajes de dudosa reputación.

José Luis Córdova. Periodista. “El Siglo”. Santiago. 10/08/2026. La señora -o señorita- Naya Fácil, don Francisco Kaminsky, la inefable Mara Sedini y un tal Ítalo Omegna constituyen los actuales “rostros” de la televisión y las redes sociales que la rompen en la desprestigiada farándula local.

Naya – sucesora de la popular Anita Alvarado, la Geisha- se destaca por su alto grado de generosidad y solidaridad al estilo Farkas en momentos complejos como los vividos recientemente por los temporales e inundaciones. Nadie sabe de dónde salen los recursos que esta dama invierte en su distribución que publicita exageradamente. El segundo personaje, nada menos que “un sujeto de interés” en el caso del asesinato del denominado “rey de Meiggs” y su corte de mafiosos en el comercio ilegal y de prestamistas usureros, quien se auto define como “productor” de eventos.

Por su parte, la joven exvocera Mara Sedini volvió a la cloaca de “Sin Filtro”, el infamante podcast desde donde nunca debió haber salido y menos para convertirse en fugaz “portavoz” del actual gobierno; mientras, el nefasto hermano de la actriz María Gracia Omegna, se desprestigió solo en el podcast “La Cofradía”, atacando vilmente a su familia (madre y hermana), a los niños con TEA y justificando a pedófilos y otras degeneraciones festinándolas con un grupo de amigos en cámara.

Sin ánimo de mostrarnos pacatos inveterados, está claro que la televisión chilena cae en un abismo insondable dando tribuna a estos personajes que, sin los medios de comunicación, prácticamente serían unos ilustres desconocidos.

En tanto, en el área “política” tampoco se quedan atrás en materia de escándalos televisivos. Es el caso de la vieja disputa entre la actual diputada PDG Pamela Jiles y su colega periodista Santiago Pavlovic que más parece un conflicto marital que confusas relaciones entre profesionales de la “información”, ambas ex figuras de TVN, el único canal público.

Por su parte, el Senado de la República también ha sido escenario de bochornosos enfrentamientos televisados como el protagonizado por las senadoras Fabiola Campillay y Camila Flores, prácticamente a punto de trenzarse a golpes en medio de improperios y calificativos de “delincuente”, “señora feriante” (como si este noble oficio fuera un insulto, junto a otros epítetos en presencia de sus colegas congresales y de la prensa “especializada”.

Como si fuera poco, en el PS evalúan suspender la militancia del senador Fidel Espinoza, en el marco de una investigación por violencia intrafamiliar (VIF) contra su pareja en Viña del Mar, que desató un escándalo en su residencia particular.

Una pena que programas como “Primer Plano”, “Only Fans”, “Zona Latina”, “Hay que decirlo” y otros espacios marginales pierdan el tiempo analizando la vida privada de “famosos y famosillos”, sin el menor recato y un pudor inexistente.

La ética de estos medios deja bastante que desear y, al amparo de una discutible “libertad de expresión”, tras la cual personajes poco creíbles y desenfadados se permiten desentrañar las más ocultas bajezas de personajes de dudosa reputación.

En este marco, es difícil hablar de cultura o comunicaciones, de verdad e información fidedigna, de transparencia y claridad en los mensajes que transmiten los medios, ni mucho menos en plataformas y redes sociales sin regulación de ningún tipo.

En cuanto a los parlamentarios en pugna, más valdría que se esforzaran en estudiar los proyectos de ley que el actual gobierno pretende impulsar con la transitoria y circunstancial mayoría que cuenta hasta ahora en el poder legislativo.

 Cultura archivos – El Siglo

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