Román, vibrante Puerta Grande con un victorino de bandera

Román, a hombros por la Puerta Grande de la plaza de Las Ventas.

Román Collado Gouinguenet, nacido en Valencia hace 33 años, un torero sonriente, valiente y entregado siempre, perteneciente a la zona media del escalafón —el pasado año solo lidió 14 festejos— y forzado a anunciarse con las corridas más duras por sus propias condiciones taurinas, ha cumplido esta tarde el sueño de su vida: salir a hombros por la Puerta Grande de Madrid en plena Feria de San Isidro, la máxima distinción con la que fantasean todos lo que se visten de luces.

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Martín/Morenito, Adrián, Román

Toros de Victorino Martín, bien presentados y astifinos. Primero, cumplidor en el caballo, noble, de corto viaje y soso; segundo, manso y desigual en la muleta; tercero, bravucón, encastado, vibrante y exigente, y fue despedido con una gran ovación; cuarto, bien en varas, noble y humillador en el tercio final; quinto, justo de trapío, desigual en varas, noble y soso, y el sexto, cumplidor en el caballo, noble y con la cara a media altura en la muleta. En resumen, una corrida desigual, noble y descastada a excepción del citado tercero.

Morenito de Aranda: media muy tendida -aviso- y dos descabellos (silencio); bajonazo -aviso- (silencio).

Fernando Adrián: estocada (pitos); pinchazo, estocada atravesada -aviso- y tres descabellos (silencio).

Román: gran estocada en la suerte de recibir (dos orejas): cinco pinchazos y un descabello (silencio). Salió a hombros por la Puerta Grande.

Plaza de toros de Las Ventas. 6 de junio. Vigésimo sexto festejo de la Feria de San Isidro. Lleno de ‘no hay billetes’ (22.964 espectadores, según la empresa).

 El torero valenciano protagoniza una apasionante e imperfecta faena a un toro muy encastado, codicioso y exigente; Morenito de Aranda y Fernando Adrián, por debajo de toros nobles y sosos  Román, a hombros por la Puerta Grande de la plaza de Las Ventas.

Román Collado Gouinguenet, nacido en Valencia hace 33 años, un torero sonriente, valiente y entregado siempre, perteneciente a la zona media del escalafón —el pasado año solo lidió 14 festejos— y forzado a anunciarse con las corridas más duras por sus propias condiciones taurinas, ha cumplido esta tarde el sueño de su vida: salir a hombros por la Puerta Grande de Madrid en plena Feria de San Isidro, la máxima distinción con la que fantasean todos lo que se visten de luces.

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Martín/Morenito, Adrián, Román

Toros de Victorino Martín, bien presentados y astifinos. Primero, cumplidor en el caballo, noble, de corto viaje y soso; segundo, manso y desigual en la muleta; tercero, bravucón, encastado, vibrante y exigente, y fue despedido con una gran ovación; cuarto, bien en varas, noble y humillador en el tercio final; quinto, justo de trapío, desigual en varas, noble y soso, y el sexto, cumplidor en el caballo, noble y con la cara a media altura en la muleta. En resumen, una corrida desigual, noble y descastada a excepción del citado tercero.

Morenito de Aranda: media muy tendida -aviso- y dos descabellos (silencio); bajonazo -aviso- (silencio).

Fernando Adrián: estocada (pitos); pinchazo, estocada atravesada -aviso- y tres descabellos (silencio).

Román: gran estocada en la suerte de recibir (dos orejas): cinco pinchazos y un descabello (silencio). Salió a hombros por la Puerta Grande.

Plaza de toros de Las Ventas. 6 de junio. Vigésimo sexto festejo de la Feria de San Isidro. Lleno de ‘no hay billetes’ (22.964 espectadores, según la empresa).

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