Cada 25 de mayo, la Argentina recuerda la conformación de la Primera Junta de Gobierno en 1810, un hecho que, como señala la Academia Nacional de la Historia, marcó “el inicio del proceso político que condujo a la emancipación del antiguo Virreinato del Río de la Plata”. Sin embargo, mientras en Buenos Aires se desarrollaban las jornadas decisivas entre el 18 y el 25 de mayo, en lo que hoy son las provincias del norte la noticia tardó varios días, e incluso semanas, en llegar.
La imagen de una revolución instantáneamente conocida en todo el territorio dista mucho de la realidad histórica. Según la documentación conservada por el Archivo General de la Nación, las resoluciones adoptadas por el Cabildo de Buenos Aires el 25 de mayo fueron remitidas al interior a través del sistema oficial de postas y correos coloniales, una estructura lenta y condicionada por enormes distancias, caminos precarios y dificultades geográficas.
El historiador argentino Tulio Halperín Donghi, en su obra Revolución y guerra, sostiene que “la circulación de la información fue uno de los factores determinantes para consolidar o resistir el nuevo orden político”, ya que cada ciudad debía evaluar los sucesos porteños en función de la información disponible y de sus propias disputas internas.
La Primera Junta, presidida por Cornelio Saavedra, dispuso el envío inmediato de circulares para comunicar la destitución del virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros y solicitar el reconocimiento de la nueva autoridad. Pero el trayecto hacia el norte no era breve.
De acuerdo con investigaciones del historiador Félix Luna y registros compilados por la Academia Nacional de la Historia, las primeras noticias llegaron a Córdoba hacia fines de mayo. Allí, la reacción fue adversa. El exvirrey Santiago de Liniers encabezó una contrarrevolución que buscó resistir a la Junta porteña.
Más al norte, ciudades como San Miguel de Tucumán y Salta conocieron los acontecimientos durante la primera quincena de junio. Los cabildos locales debatieron intensamente la legitimidad del nuevo gobierno, en medio de un escenario de incertidumbre y tensión política.
En el caso de Catamarca, entonces subordinada a la Intendencia de Salta del Tucumán, la información habría llegado hacia mediados de junio de 1810. Así lo reconstruyen estudios regionales basados en correspondencia oficial y actas capitulares resguardadas por el Archivo Histórico provincial.
Historiadores señalan en sus investigaciones sobre la historia institucional local que la recepción de las noticias revolucionarias estuvo marcada por la prudencia de las autoridades y por la necesidad de esperar definiciones provenientes de Salta y Tucumán antes de adoptar una posición formal.
Aquel retraso no fue excepcional. En 1810, las noticias viajaban a caballo, atravesando postas que podían demorar días entre una jurisdicción y otra. Cada mensaje dependía de factores climáticos, del estado de los caminos y de la estabilidad política en cada punto del trayecto.
Como recuerda el Museo Histórico Nacional, la Revolución de Mayo fue un proceso progresivo, no un episodio aislado limitado a una sola jornada. Su consolidación requirió semanas de circulación de información, adhesiones políticas y construcción de consensos en todo el antiguo virreinato.
A 216 años de aquellos sucesos, recordar cómo llegó la noticia al interior profundo permite comprender otra dimensión de la Revolución de Mayo, la de un acontecimiento que no solo transformó Buenos Aires, sino que debió recorrer lentamente el extenso territorio virreinal hasta convertirse en una causa compartida.
Cuando finalmente la noticia alcanzó Catamarca y el resto del norte argentino, no llegó como un simple comunicado administrativo, sino como el anuncio de un cambio político que, con el tiempo, transformaría para siempre el destino de estas provincias y abriría el camino hacia la independencia declarada seis años después en Tucumán.
25 de Mayo: cuánto tardó en llegar la noticia de la Revolución a las provincias del norte
Cada 25 de mayo, la Argentina recuerda la conformación de la Primera Junta de Gobierno en 1810, un hecho que, como señala la Academia Nacional de la Historia, marcó “el inicio del proceso político que condujo a la emancipación del antiguo Virreinato del Río de la Plata”. Sin embargo, mientras en Buenos Aires se desarrollaban
25 de Mayo: cuánto tardó en llegar la noticia de la Revolución a las provincias del norte

Cada 25 de mayo, la Argentina recuerda la conformación de la Primera Junta de Gobierno en 1810, un hecho que, como señala la Academia Nacional de la Historia, marcó “el inicio del proceso político que condujo a la emancipación del antiguo Virreinato del Río de la Plata”. Sin embargo, mientras en Buenos Aires se desarrollaban las jornadas decisivas entre el 18 y el 25 de mayo, en lo que hoy son las provincias del norte la noticia tardó varios días, e incluso semanas, en llegar.
La imagen de una revolución instantáneamente conocida en todo el territorio dista mucho de la realidad histórica. Según la documentación conservada por el Archivo General de la Nación, las resoluciones adoptadas por el Cabildo de Buenos Aires el 25 de mayo fueron remitidas al interior a través del sistema oficial de postas y correos coloniales, una estructura lenta y condicionada por enormes distancias, caminos precarios y dificultades geográficas.
El historiador argentino Tulio Halperín Donghi, en su obra Revolución y guerra, sostiene que “la circulación de la información fue uno de los factores determinantes para consolidar o resistir el nuevo orden político”, ya que cada ciudad debía evaluar los sucesos porteños en función de la información disponible y de sus propias disputas internas.
La Primera Junta, presidida por Cornelio Saavedra, dispuso el envío inmediato de circulares para comunicar la destitución del virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros y solicitar el reconocimiento de la nueva autoridad. Pero el trayecto hacia el norte no era breve.
De acuerdo con investigaciones del historiador Félix Luna y registros compilados por la Academia Nacional de la Historia, las primeras noticias llegaron a Córdoba hacia fines de mayo. Allí, la reacción fue adversa. El exvirrey Santiago de Liniers encabezó una contrarrevolución que buscó resistir a la Junta porteña.
Más al norte, ciudades como San Miguel de Tucumán y Salta conocieron los acontecimientos durante la primera quincena de junio. Los cabildos locales debatieron intensamente la legitimidad del nuevo gobierno, en medio de un escenario de incertidumbre y tensión política.
En el caso de Catamarca, entonces subordinada a la Intendencia de Salta del Tucumán, la información habría llegado hacia mediados de junio de 1810. Así lo reconstruyen estudios regionales basados en correspondencia oficial y actas capitulares resguardadas por el Archivo Histórico provincial.
Historiadores señalan en sus investigaciones sobre la historia institucional local que la recepción de las noticias revolucionarias estuvo marcada por la prudencia de las autoridades y por la necesidad de esperar definiciones provenientes de Salta y Tucumán antes de adoptar una posición formal.
Aquel retraso no fue excepcional. En 1810, las noticias viajaban a caballo, atravesando postas que podían demorar días entre una jurisdicción y otra. Cada mensaje dependía de factores climáticos, del estado de los caminos y de la estabilidad política en cada punto del trayecto.
Como recuerda el Museo Histórico Nacional, la Revolución de Mayo fue un proceso progresivo, no un episodio aislado limitado a una sola jornada. Su consolidación requirió semanas de circulación de información, adhesiones políticas y construcción de consensos en todo el antiguo virreinato.
A 216 años de aquellos sucesos, recordar cómo llegó la noticia al interior profundo permite comprender otra dimensión de la Revolución de Mayo, la de un acontecimiento que no solo transformó Buenos Aires, sino que debió recorrer lentamente el extenso territorio virreinal hasta convertirse en una causa compartida.
Cuando finalmente la noticia alcanzó Catamarca y el resto del norte argentino, no llegó como un simple comunicado administrativo, sino como el anuncio de un cambio político que, con el tiempo, transformaría para siempre el destino de estas provincias y abriría el camino hacia la independencia declarada seis años después en Tucumán.
Tiempo Libre en Catamarca – Diario Inforama – Catamarca
