Cuando en 2014 el popular maestro del terror nos sorprendió con su primera novela policíaca, Mr. Mercedes –protagonizada por Bill Hodges, un policía retirado obsesionado con capturar a un asesino en serie–, Holly Gibney era tan solo un personaje secundario que había conseguido abrirse camino en el universo de Stephen King. Sin embargo… «Nunca podría dejarla ir» –comentó el escritor en una entrevista, al respecto–. «Se suponía que ella sería un personaje adicional y simplemente robó el libro».
Figura recurrente en algunas de sus novelas desde entonces, la detective, que volvió para enfrentarse a un terror sobrenatural en El visitante (2018) y para protagonizar su propia novela policíaca en Holly (2023) –donde nos recordaba que los monstruos, como sabemos, muchas veces son de carne y hueso–, regresa ahora también como figura central del último título de King.
Escrita entre finales de 2023 y 2024, mientras le intervenían y se recuperaba de una operación de cadera a los 76 años, No tengas miedo (Plaza & Janés) es una novela de suspense y de acción de ritmo trepidante que nos recuerda cómo la hostilidad del mundo actual puede hacer que todo salte por los aires si juntas los ingredientes necesarios en el lugar idóneo. Al menos parece que aquí King ha abierto la caja de pandora y, por si uno fuera poco, ha soltado a dos psicópatas por la ciudad ficticia de Buckeye, Ohio. ¿El resultado? Un adictivo paseo por la mente de estos dos tortuosos personajes que están dispuestos a todo por cumplir su siniestro objetivo.
El primero de ellos se hace llamar Bill Wilson, en homenaje al fundador de Alcohólicos Anónimos, y acaba de enviar una inquietante nota sin nombre al Departamento de Policía de la ciudad con la advertencia de que matará a 13 inocentes y a un culpable para expiar el crimen de Alan Duffrey, apuñalado en la cárcel tras ser condenado por un delito que nunca había cometido. Encargada de investigarlo, la inspectora Izzy Jaynes acude a su amiga Holly Gibney, que a su vez ha sido contratada por una activista feminista, Kate McKay, ante la amenaza de una acosadora –la segunda villana de esta historia–.
Entre medias, dos eventos marcarán la agenda de toda la ciudad y el esqueleto de la narración, la expectación por el partido de béisbol de policías contra bomberos, que tiene a todo el departamento legal distraído, y el esperado concierto de góspel y soul de Sista Bessie, personaje inspirado en la cantante Mavis Staples.
Protagonizada por mujeres
En No tengas miedo, King regresa a las reuniones de alcohólicos anónimos que tan bien conoce el escritor –él mismo tuvo que tratar sus adicciones a finales de la década de los 80–, y que ya abordó en otros títulos como Doctor Sueño, la secuela de El Resplandor, o de forma más directa en su libro Mientras escribo. «Al final de mis aventuras bebía cada noche una caja de medio litro, y tengo una novela, Cujo, que apenas recuerdo haber escrito», confesaba. Como en una de esas recaídas, aunque por suerte no es el caso, el escritor regresa a aquellas sesiones para hablar sobre las adiciones en su última novela, pero también sobre uno de los leitmotivs más presente en sus obras, la influencia paterna y las relaciones turbulentas entre padres e hijos.
No tengas miedo es, además, una novela esencialmente protagonizada por mujeres –la mayoría de los personajes relevantes lo son–, y un esfuerzo por el escritor por ponerse en el lugar de ellas. «Tolliver no la mira. Mantiene la vista fija en Tom. A Izzy no le sorprende: cuando trabaja con un compañero de sexo masculino, por lo general los sujetos de sexo masculino actúan como si ella no estuviera. Las mujeres hacen lo mismo», escribe en un momento en el que la inspectora interroga a uno de los personajes.
Ambientada en el actual y complejo contexto estadounidense, King traza además la historia de Kate McKay, esta activista feminista, víctima del fundamentalismo religioso, a la que acosan por sus discursos a favor de la libertad de abortar. Pero además de varias reflexiones de la realidad sociopolítica de su país, este personaje es interesante porque le sirve al escritor de subterfugio para hablar de la fama, algo con lo que King comparte probablemente experiencias.
De hecho, hay un momento en que habla de los «ebayeros» para referirse a todos aquellos «cazadores de autógrafos» que le siguen «a todas partes y se congregan en los hoteles» cuando está de gira. «No son admiradores que quieren un ejemplar o dos firmados para sus colecciones, sino especuladores que consideran que su acoso no es más que otro de los precios que las personas famosas han de pagar», cuenta él mismo en el epílogo del libro.
Morir por tus ideas
Kate, como él, también los sufre. Pero la feminista no sale indemne de su lectura. La activista es presentada a veces como déspota y otras veces como demasiado obsesionada con su causa. «Es necesario que la gente entienda que defender lo que una piensa tiene un precio –dice este personaje cuando convence a su ayudante para posar ante la prensa después de recibir un ataque–. Pero puede pagarse. También eso deben entenderlo».
A veces descrita como ególatra, Kate no cae especialmente bien. Es ingrata, caprichosa e insegura, también valiente y directa, fiel a lo que piensa y sincera, aunque capaz de convertir cualquier asunto feminista en una campaña de marketing adulterado. No parece importarle demasiado a quien pise, con tal de llegar a un fin. Ante todo, hay que posar ante las cámaras. «Esto no es una gira de promoción de un libro» –dice–; «el libro se vendería bien aunque me quedara en casa de brazos cruzados viendo la tele. Esto es una gira de promoción ideológica».
Al otro lado, las víctimas le dan un respiro a Kate. Stephen King las enumera al final de su libro. Ellos son «los defensores del derecho de las mujeres a elegir que han sido asesinados por cumplir sus obligaciones», cita. «Penséis lo que penséis sobre el aborto, un hecho es indiscutible: estas personas fueron asesinadas por sus creencias».
Cuando en su clímax final todas las intrahistorias se entrelazan en el mismo espacio y tiempo, su lectura se vuelve indudablemente divertida y eso a pesar de que tal vez lo que un tipo como King nos venga a contar con No tengas miedo es que no hay espacio para los héroes. Si acaso para Holly Giney y sus amigos. Quizás, hoy hasta Superman se pararía a hacerse un selfie entre vuelo y vuelo para poder contarlo. En el mundo actual, nos dice, ninguna historia parece valer nada si no puede vender un mensaje o un producto.
Cuando en 2014 el popular maestro del terror nos sorprendió con su primera novela policíaca, Mr. Mercedes –protagonizada por Bill Hodges, un policía retirado obsesionado con
Cuando en 2014 el popular maestro del terror nos sorprendió con su primera novela policíaca, Mr. Mercedes –protagonizada por Bill Hodges, un policía retirado obsesionado con capturar a un asesino en serie–, Holly Gibney era tan solo un personaje secundario que había conseguido abrirse camino en el universo de Stephen King. Sin embargo… «Nunca podría dejarla ir» –comentó el escritor en una entrevista, al respecto–. «Se suponía que ella sería un personaje adicional y simplemente robó el libro».
Figura recurrente en algunas de sus novelas desde entonces, la detective, que volvió para enfrentarse a un terror sobrenatural en El visitante (2018) y para protagonizar su propia novela policíaca en Holly (2023) –donde nos recordaba que los monstruos, como sabemos, muchas veces son de carne y hueso–, regresa ahora también como figura central del último título de King.
Escrita entre finales de 2023 y 2024, mientras le intervenían y se recuperaba de una operación de cadera a los 76 años, No tengas miedo (Plaza & Janés) es una novela de suspense y de acción de ritmo trepidante que nos recuerda cómo la hostilidad del mundo actual puede hacer que todo salte por los aires si juntas los ingredientes necesarios en el lugar idóneo. Al menos parece que aquí King ha abierto la caja de pandora y, por si uno fuera poco, ha soltado a dos psicópatas por la ciudad ficticia de Buckeye, Ohio. ¿El resultado? Un adictivo paseo por la mente de estos dos tortuosos personajes que están dispuestos a todo por cumplir su siniestro objetivo.
El primero de ellos se hace llamar Bill Wilson, en homenaje al fundador de Alcohólicos Anónimos, y acaba de enviar una inquietante nota sin nombre al Departamento de Policía de la ciudad con la advertencia de que matará a 13 inocentes y a un culpable para expiar el crimen de Alan Duffrey, apuñalado en la cárcel tras ser condenado por un delito que nunca había cometido. Encargada de investigarlo, la inspectora Izzy Jaynes acude a su amiga Holly Gibney, que a su vez ha sido contratada por una activista feminista, Kate McKay, ante la amenaza de una acosadora –la segunda villana de esta historia–.
Entre medias, dos eventos marcarán la agenda de toda la ciudad y el esqueleto de la narración, la expectación por el partido de béisbol de policías contra bomberos, que tiene a todo el departamento legal distraído, y el esperado concierto de góspel y soul de Sista Bessie, personaje inspirado en la cantante Mavis Staples.
En No tengas miedo, King regresa a las reuniones de alcohólicos anónimos que tan bien conoce el escritor –él mismo tuvo que tratar sus adicciones a finales de la década de los 80–, y que ya abordó en otros títulos como Doctor Sueño, la secuela de El Resplandor, o de forma más directa en su libro Mientras escribo. «Al final de mis aventuras bebía cada noche una caja de medio litro, y tengo una novela, Cujo, que apenas recuerdo haber escrito», confesaba. Como en una de esas recaídas, aunque por suerte no es el caso, el escritor regresa a aquellas sesiones para hablar sobre las adiciones en su última novela, pero también sobre uno de los leitmotivs más presente en sus obras, la influencia paterna y las relaciones turbulentas entre padres e hijos.
No tengas miedo es, además, una novela esencialmente protagonizada por mujeres –la mayoría de los personajes relevantes lo son–, y un esfuerzo por el escritor por ponerse en el lugar de ellas. «Tolliver no la mira. Mantiene la vista fija en Tom. A Izzy no le sorprende: cuando trabaja con un compañero de sexo masculino, por lo general los sujetos de sexo masculino actúan como si ella no estuviera. Las mujeres hacen lo mismo», escribe en un momento en el que la inspectora interroga a uno de los personajes.
Ambientada en el actual y complejo contexto estadounidense, King traza además la historia de Kate McKay, esta activista feminista, víctima del fundamentalismo religioso, a la que acosan por sus discursos a favor de la libertad de abortar. Pero además de varias reflexiones de la realidad sociopolítica de su país, este personaje es interesante porque le sirve al escritor de subterfugio para hablar de la fama, algo con lo que King comparte probablemente experiencias.
De hecho, hay un momento en que habla de los «ebayeros» para referirse a todos aquellos «cazadores de autógrafos» que le siguen «a todas partes y se congregan en los hoteles» cuando está de gira. «No son admiradores que quieren un ejemplar o dos firmados para sus colecciones, sino especuladores que consideran que su acoso no es más que otro de los precios que las personas famosas han de pagar», cuenta él mismo en el epílogo del libro.
Kate, como él, también los sufre. Pero la feminista no sale indemne de su lectura. La activista es presentada a veces como déspota y otras veces como demasiado obsesionada con su causa. «Es necesario que la gente entienda que defender lo que una piensa tiene un precio –dice este personaje cuando convence a su ayudante para posar ante la prensa después de recibir un ataque–. Pero puede pagarse. También eso deben entenderlo».
A veces descrita como ególatra, Kate no cae especialmente bien. Es ingrata, caprichosa e insegura, también valiente y directa, fiel a lo que piensa y sincera, aunque capaz de convertir cualquier asunto feminista en una campaña de marketing adulterado. No parece importarle demasiado a quien pise, con tal de llegar a un fin. Ante todo, hay que posar ante las cámaras. «Esto no es una gira de promoción de un libro» –dice–; «el libro se vendería bien aunque me quedara en casa de brazos cruzados viendo la tele. Esto es una gira de promoción ideológica».
Al otro lado, las víctimas le dan un respiro a Kate. Stephen King las enumera al final de su libro. Ellos son «los defensores del derecho de las mujeres a elegir que han sido asesinados por cumplir sus obligaciones», cita. «Penséis lo que penséis sobre el aborto, un hecho es indiscutible: estas personas fueron asesinadas por sus creencias».
Cuando en su clímax final todas las intrahistorias se entrelazan en el mismo espacio y tiempo, su lectura se vuelve indudablemente divertida y eso a pesar de que tal vez lo que un tipo como King nos venga a contar con No tengas miedo es que no hay espacio para los héroes. Si acaso para Holly Giney y sus amigos. Quizás, hoy hasta Superman se pararía a hacerse un selfie entre vuelo y vuelo para poder contarlo. En el mundo actual, nos dice, ninguna historia parece valer nada si no puede vender un mensaje o un producto.
Noticias de Cultura: Última hora de hoy en THE OBJECTIVE