‘El profeta’, un ‘bestseller’ para consolidar la tendencia al alza del cristianismo

«Jerusalén, 33 d.C. ‘Han robado el cuerpo de Jesús’. María de Magdala corrió despavorida, acompañada de las otras mujeres piadosas. El cuerpo de Jesús de Nazaret había desaparecido del sepulcro tres días después de ser enterrado». El arranque de El profeta (Ediciones B), de José María Zavala, responde a los cánones del cada vez más exitoso cruce de los géneros de novela histórica y misterio. Con el pequeño problema del mayor spoiler de la historia de Occidente.

Un spoiler repetido hasta la saciedad, además, en esta semana de Pascua que ha llegado tras una importante acumulación de productos culturales relacionados con el cristianismo. Rosalía, por supuesto, pero también las canciones de Hakuna. Y el filósofo de moda, el coreano Byung-Chul Han. Por no hablar del descomunal éxito de Los domingos en los Goya o de la serie The Chosen en la gran competición del streaming. Por tierra, mar y aire. La literatura no se queda atrás. Ya explicamos aquí, por ejemplo, la aventura de un autor de tanto prestigio como Javier Cercas con el Papa Francisco en Mongolia: El loco de Dios en el fin del mundo (Random House) ha pasado meses en lo más alto de la lista de libros más vendidos en España.

Zavala es muy consciente del fenómeno, pero matiza: «No creo que sea simplemente una tendencia cultural, sino una necesidad. Nadie se libra de los problemas, de los obstáculos, del sufrimiento, en mayor o menor medida, y todos necesitan, muchos de ellos sin saberlo, un asidero en sus vidas. En una sociedad profundamente desesperanzada, quieren agarrarse a una esperanza, que en muchos casos es Jesús de Nazaret». Coincide con la importancia de los fenómenos antes mencionados (Hakuna, Rosalía, The Chosen…), y añade el caso de «Antonio Banderas, por ejemplo, con su último musical Godspell, basado en la figura de Jesús de Nazaret», pero también «testimonios muy potentes, como el del youtuber René ZZ, con el cuerpo cubierto de tatuajes, que una noche soñó con Jesús, se sintió abrazado por él y cambió su vida».

Quizá faltaba una buena carga de caballería ligera en la literatura. La novela de Zavala da en el blanco. Puro bestseller. Tras el prólogo ya mencionado, toma el mando de la narración Lucio Fedro Celer, un antiguo miembro de la guardia pretoriana del emperador romano Tiberio. Nacido justo al comienzo de la era cristiana, comienza contando la muerte de su amado padre, cuando él tenía apenas nueve años, y su adopción por el compañero de armas de este.

Crecido entre la élite romana y soldado de vocación, Lucio sufre un injusto ostracismo del que podría salir si cumple la misión de infiltrarse entre los seguidores de un tal Jesús de Nazaret, del que se habla por todo el Imperio. Unos dicen que es un revolucionario; otros, un simple profeta; él afirma ser «el hijo de Dios», nada menos. En cualquier caso, ese hombre está desafiando el poder de Roma y Lucio deberá desentrañar su misterio.

Tras los pasos de Jesús

Ya desde las primeras páginas, Lucio avanza cómo irá cambiando su punto de vista: «Participé en batallas y guerras y maté a decenas de hombres. Pero cuando quise salvar al más importante, no lo logré. En cambio, él nos salvó a todos. Para dar a conocer su historia debo contar antes la mía, y cómo nuestros destinos confluyeron».

Su vida da pie a una sencilla y entretenida descripción del Imperio romano, incluidos sus entresijos políticos y las encarnizadas luchas de poder. Lucio encarna a la perfección las virtudes del vir romano, pero sus vivencias como espía tras los pasos de Jesús sacuden los cimientos mismos de su alma. El sufrimiento del «hombre viejo» que se niega a aceptar la gran novedad y sus responsabilidades, un clásico de la literatura cristiana, eleva la tensión narrativa.

La historia de amor con la bella Flavia, adobada con unos enredos familiares al más puro estilo de la novela romántica más naive, añade unos gramos de identificación en el lector objetivo del libro. La prosa es correcta, sin pretensiones, a veces bastante plana. Nada debe interponerse entre el lector y la emoción de la historia, con la culminación de la trascendencia religiosa.

José María Zavala es periodista, escritor y cineasta, miembro de la Real Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España. Desde hace 13 años colabora con Iker Jiménez en Cuarto Milenio. Sabe moverse en estos menesteres. Además, desde hace un tiempo añade una convicción profunda. Criado en la fe cristiana, se separó de ella hasta su conversión en 2009. El paralelismo entre su peripecia espiritual y la de Lucio parece evidente.

Fenómeno de ventas

«Lucio Fedro es un personaje de ficción, a través del cual intento conectar sobre todo con el lector no creyente de hoy. Todos, de alguna manera, somos Lucio Fedro. 21 siglos después, nos podemos ver representados en él, en esa persona que mira con recelo, con animadversión, con rencor, incluso con odio a Jesús de Nazaret, y que va experimentando un proceso de transformación interior. Yo he estado en los dos lados: apartado y ahora cerca de Él, y puedo asegurar que no es lo mismo llevar los sufrimientos y los obstáculos de cada día que todos tenemos con Él que sin Él».

Conocimiento del medio y pasión. Esa fórmula suele funcionar. La editorial se frota las manos: desde su lanzamiento el pasado 30 de octubre, más de 150.000 lectores en todo el mundo, nueve ediciones en menos de cinco meses en España, en las listas de más vendidos desde su publicación, uno de los grandes fenómenos de ventas de estas navidades, lanzamiento internacional en España, Argentina, Chile, Colombia, México, Miami, Uruguay, Perú, Italia, Ucrania y Portugal. Además, ayer mismo, Zavala añadía una novedad importante: «Hay una serie de televisión en marcha, que, si Dios quiere, se rodará en Estados Unidos».

Los picos de venta del libro detectados desde la editorial reflejan el ecosistema de la tendencia general del redescubrimiento del cristianismo: Navidad, Día del Padre y, por supuesto, Semana Santa. La gira de presentaciones ha llevado al autor por toda España, pero la editorial destaca «la gran acogida en las presentaciones en los días previos a la Semana Santa en las principales ciudades andaluzas y el éxito rotundo de su presentación con el actor Jaime Lorente, a la que asistieron más de 500 personas».

El arco comercial del libro, todo un paradigma de un fenómeno que ya parece innegable, debería culminar con la visita del autor a Roma a finales de abril para presentar la novela en Italia y llevar un ejemplar en español a la audiencia y besamanos con el Papa León XIV en el Vaticano. El longseller estará servido. La historia, la más grande jamás contada (como supo ver Hollywood), lo merece.

Zavala lo ha experimentado de primera mano: «He recibido ya miles de mensajes de lectores, no creyentes en un 70%, que necesitan un asidero en sus vidas, y ese asidero están descubriendo que es Jesús de Nazaret, el que nunca falla. Jesús no era un emperador, no era un senador, era un hombre humilde, que nació en un pesebre y que fue a predicar el reino de Dios, de su Padre. Y, sin embargo, suscita un enorme interés».

Y su conclusión revienta todos los targets y públicos objetivos y mercados: «Yo creo que el ser humano ha nacido para amar y ser amado».

 «Jerusalén, 33 d.C. ‘Han robado el cuerpo de Jesús’. María de Magdala corrió despavorida, acompañada de las otras mujeres piadosas. El cuerpo de Jesús de Nazaret  

«Jerusalén, 33 d.C. ‘Han robado el cuerpo de Jesús’. María de Magdala corrió despavorida, acompañada de las otras mujeres piadosas. El cuerpo de Jesús de Nazaret había desaparecido del sepulcro tres días después de ser enterrado». El arranque de El profeta (Ediciones B), de José María Zavala, responde a los cánones del cada vez más exitoso cruce de los géneros de novela histórica y misterio. Con el pequeño problema del mayor spoiler de la historia de Occidente.

Un spoiler repetido hasta la saciedad, además, en esta semana de Pascua que ha llegado tras una importante acumulación de productos culturales relacionados con el cristianismo. Rosalía, por supuesto, pero también las canciones de Hakuna. Y el filósofo de moda, el coreano Byung-Chul Han. Por no hablar del descomunal éxito de Los domingos en los Goya o de la serie The Chosen en la gran competición del streaming. Por tierra, mar y aire. La literatura no se queda atrás. Ya explicamos aquí, por ejemplo, la aventura de un autor de tanto prestigio como Javier Cercas con el Papa Francisco en Mongolia: El loco de Dios en el fin del mundo (Random House) ha pasado meses en lo más alto de la lista de libros más vendidos en España.

Zavala es muy consciente del fenómeno, pero matiza: «No creo que sea simplemente una tendencia cultural, sino una necesidad. Nadie se libra de los problemas, de los obstáculos, del sufrimiento, en mayor o menor medida, y todos necesitan, muchos de ellos sin saberlo, un asidero en sus vidas. En una sociedad profundamente desesperanzada, quieren agarrarse a una esperanza, que en muchos casos es Jesús de Nazaret». Coincide con la importancia de los fenómenos antes mencionados (Hakuna, Rosalía, The Chosen…), y añade el caso de «Antonio Banderas, por ejemplo, con su último musical Godspell, basado en la figura de Jesús de Nazaret», pero también «testimonios muy potentes, como el del youtuber René ZZ, con el cuerpo cubierto de tatuajes, que una noche soñó con Jesús, se sintió abrazado por él y cambió su vida».

Quizá faltaba una buena carga de caballería ligera en la literatura. La novela de Zavala da en el blanco. Puro bestseller. Tras el prólogo ya mencionado, toma el mando de la narración Lucio Fedro Celer, un antiguo miembro de la guardia pretoriana del emperador romano Tiberio. Nacido justo al comienzo de la era cristiana, comienza contando la muerte de su amado padre, cuando él tenía apenas nueve años, y su adopción por el compañero de armas de este.

Crecido entre la élite romana y soldado de vocación, Lucio sufre un injusto ostracismo del que podría salir si cumple la misión de infiltrarse entre los seguidores de un tal Jesús de Nazaret, del que se habla por todo el Imperio. Unos dicen que es un revolucionario; otros, un simple profeta; él afirma ser «el hijo de Dios», nada menos. En cualquier caso, ese hombre está desafiando el poder de Roma y Lucio deberá desentrañar su misterio.

Ya desde las primeras páginas, Lucio avanza cómo irá cambiando su punto de vista: «Participé en batallas y guerras y maté a decenas de hombres. Pero cuando quise salvar al más importante, no lo logré. En cambio, él nos salvó a todos. Para dar a conocer su historia debo contar antes la mía, y cómo nuestros destinos confluyeron».

Su vida da pie a una sencilla y entretenida descripción del Imperio romano, incluidos sus entresijos políticos y las encarnizadas luchas de poder. Lucio encarna a la perfección las virtudes del vir romano, pero sus vivencias como espía tras los pasos de Jesús sacuden los cimientos mismos de su alma. El sufrimiento del «hombre viejo» que se niega a aceptar la gran novedad y sus responsabilidades, un clásico de la literatura cristiana, eleva la tensión narrativa.

La historia de amor con la bella Flavia, adobada con unos enredos familiares al más puro estilo de la novela romántica más naive, añade unos gramos de identificación en el lector objetivo del libro. La prosa es correcta, sin pretensiones, a veces bastante plana. Nada debe interponerse entre el lector y la emoción de la historia, con la culminación de la trascendencia religiosa.

José María Zavala es periodista, escritor y cineasta, miembro de la Real Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España. Desde hace 13 años colabora con Iker Jiménez en Cuarto Milenio. Sabe moverse en estos menesteres. Además, desde hace un tiempo añade una convicción profunda. Criado en la fe cristiana, se separó de ella hasta su conversión en 2009. El paralelismo entre su peripecia espiritual y la de Lucio parece evidente.

«Lucio Fedro es un personaje de ficción, a través del cual intento conectar sobre todo con el lector no creyente de hoy. Todos, de alguna manera, somos Lucio Fedro. 21 siglos después, nos podemos ver representados en él, en esa persona que mira con recelo, con animadversión, con rencor, incluso con odio a Jesús de Nazaret, y que va experimentando un proceso de transformación interior. Yo he estado en los dos lados: apartado y ahora cerca de Él, y puedo asegurar que no es lo mismo llevar los sufrimientos y los obstáculos de cada día que todos tenemos con Él que sin Él».

Conocimiento del medio y pasión. Esa fórmula suele funcionar. La editorial se frota las manos: desde su lanzamiento el pasado 30 de octubre, más de 150.000 lectores en todo el mundo, nueve ediciones en menos de cinco meses en España, en las listas de más vendidos desde su publicación, uno de los grandes fenómenos de ventas de estas navidades, lanzamiento internacional en España, Argentina, Chile, Colombia, México, Miami, Uruguay, Perú, Italia, Ucrania y Portugal. Además, ayer mismo, Zavala añadía una novedad importante: «Hay una serie de televisión en marcha, que, si Dios quiere, se rodará en Estados Unidos».

Los picos de venta del libro detectados desde la editorial reflejan el ecosistema de la tendencia general del redescubrimiento del cristianismo: Navidad, Día del Padre y, por supuesto, Semana Santa. La gira de presentaciones ha llevado al autor por toda España, pero la editorial destaca «la gran acogida en las presentaciones en los días previos a la Semana Santa en las principales ciudades andaluzas y el éxito rotundo de su presentación con el actor Jaime Lorente, a la que asistieron más de 500 personas».

El arco comercial del libro, todo un paradigma de un fenómeno que ya parece innegable, debería culminar con la visita del autor a Roma a finales de abril para presentar la novela en Italia y llevar un ejemplar en español a la audiencia y besamanos con el Papa León XIV en el Vaticano. El longseller estará servido. La historia, la más grande jamás contada (como supo ver Hollywood), lo merece.

Zavala lo ha experimentado de primera mano: «He recibido ya miles de mensajes de lectores, no creyentes en un 70%, que necesitan un asidero en sus vidas, y ese asidero están descubriendo que es Jesús de Nazaret, el que nunca falla. Jesús no era un emperador, no era un senador, era un hombre humilde, que nació en un pesebre y que fue a predicar el reino de Dios, de su Padre. Y, sin embargo, suscita un enorme interés».

Y su conclusión revienta todos los targets y públicos objetivos y mercados: «Yo creo que el ser humano ha nacido para amar y ser amado».

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