El guardián: La soledad como escenario y destino (***)

Philip K. Dick mantenía en una de sus frases más citadas que la realidad es aquello que, cuando dejas de creer en ello, sigue ahí y no desaparece. No está del todo claro que Nuria Ibáñez Castañeda sea de la misma opinión. Ni ella ni cualquier cineasta dedicado durante años a eso que la tradición ha dado en llamar documental. En verdad, para el cine de no-ficción la realidad no es más que lo que aparece frente al objetivo y –esto es lo relevante– que la mirada, tanto del director como del propio espectador, construyen. En verdad, nada está dado, no hay mirada inocente ni mucho menos neutral. No hay realidad al otro lado del que mira y cree en ella. Dejar de creer en algo, contra el dictado del autor de El hombre en el castillo, es la forma más cruel de acabar hacerlo desaparecer. Y de ahí, quizá, la obligación real de reivindicar la realidad desde la propia realidad de cine en general y de aquel mal llamado de no-ficción o documental. Todo, nos pongamos como pongamos, es ficción.

 Nuria Ibáñez Castañeda debuta en el largometraje de ficción con un retrato en crudo del desarraigo y las canciones de amor  

Philip K. Dick mantenía en una de sus frases más citadas que la realidad es aquello que, cuando dejas de creer en ello, sigue ahí y no desaparece. No está del todo claro que Nuria Ibáñez Castañeda sea de la misma opinión. Ni ella ni cualquier cineasta dedicado durante años a eso que la tradición ha dado en llamar documental. En verdad, para el cine de no-ficción la realidad no es más que lo que aparece frente al objetivo y –esto es lo relevante– que la mirada, tanto del director como del propio espectador, construyen. En verdad, nada está dado, no hay mirada inocente ni mucho menos neutral. No hay realidad al otro lado del que mira y cree en ella. Dejar de creer en algo, contra el dictado del autor de El hombre en el castillo, es la forma más cruel de acabar hacerlo desaparecer. Y de ahí, quizá, la obligación real de reivindicar la realidad desde la propia realidad de cine en general y de aquel mal llamado de no-ficción o documental. Todo, nos pongamos como pongamos, es ficción.

El guardián pasa por ser el primer trabajo no documental de Nuria Ibáñez Castañeda. Cuenta la directora que en una película previa se encontró con su protagonista, Basilio Moncada, y no pudo por menos que proponerle hacer de otra persona (es decir, convertirse en personaje de una historia ajena), pero sin dejar de ser él mismo. Digamos que por lo que toca a lo primero, por ver a un no-actor haciendo de actor, la película es enteramente ficción. Pero, por otro lado, Basilio no puede –ni probablemente quiere– dejar de ser quien es bajo ninguna circunstancia. Y así nació una película que es ficción en el sentido ortodoxo del término, pero que no renuncia a ser no-ficción. Pero como sea que esto último (la no-ficción o documental) no es más, lo quiera o no, que ficción, hay argumentos de sobra en El guardián para lo importante: dudar, perderse y hasta para crear con la propio película la realidad que la habita. Tal cual.

Se cuenta la historia de un hombre detenido en una playa de Bahía de Los Ángeles en México. Ha sido deportado de Estados Unidos donde vive su familia y dedica los días y las noches a cuidar y limpiar un lugar donde en algún momento habrá turistas. Vive solo, canta con gusto canciones de amor y en su soledad sueña con volver de donde fue expulsado. Y así hasta que un conflicto con la gente ponga su diminuto e inestable universo patas arriba.

La película navega entre la necesidad de contar y la obligación de mostrar; entre la épica absurda de un hombre abandonado y tristeza solemne de una soledad desmedida. Y ahí exactamente se queda a vivir: entre la ficción y lo otro, entre un documental que construye un mundo y una ficción que le da sentido. Pese a las imprecisiones y algún de otro titubeo, la película se mantiene siempre alerta y siempre en permanente estado de duda. Y eso, lejos de desmerecer nada, la convierte en un bello laberinto de espejos en el que creer. Contra Philip k. Dick, solo existe aquello en lo que creemos.

Directora: Nuria Ibáñez Castañeda. Intérpretes: Basilio Moncada, Gerardo Trejoluna, Blake Webb. Duración: 102 minutos. Nacionalidad: México.

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