La prensa, la radio, la televisión están llamadas a intentar regularizar el uso y abuso, la invasión de la Inteligencia Artificial y las tratativas de sectores interesados en monopolizar el pensamiento en un mundo altamente automatizado como el que vivimos.
José Luis Córdova. Periodista. “El Siglo”. Santiago. 24/08/2026. ¿Quién se atreve a asegurar cómo serán las comunicaciones en 20 o 30 años más? Nadie tiene la bola de cristal para adelantarse al vertiginoso avance de la tecnología, la debilidad de las estructuras actuales para proteger a los medios de comunicación masiva y menos para evaluar el rol que le corresponderá a los periodistas en el mundo del mañana.
Lo único que está claro es que será necesario un sistema de comunicación igualmente oportuno y veraz, profesionales aptos y éticamente capacitados para enfrentar la avalancha de plataformas digitales con libre albedrío y los intereses creados desde la superestructura del poder.
La Inteligencia Artificial ¿logrará superar a los medios en la entrega de información fidedigna, confiable? La permanente innovación de herramientas para hegemonizar los modelos de desarrollo socioeconómico se enfrenta irreparablemente con la desigualdad, la democracia participativa y la ecuanimidad en la vida social. Quien sea el poseedor de la IA, será, finalmente, ¿el “gran hermano” vaticinado por Orwell?
La prensa, la radio, la televisión están llamadas a intentar regularizar el uso y abuso, la invasión de la Inteligencia Artificial y las tratativas de sectores interesados en monopolizar el pensamiento en un mundo altamente automatizado como el que vivimos.
Si hoy estamos atosigados de farándula, sensacionalismo y morbo, el día de mañana, el mundo privado no será tal, la intimidad será violentada permanentemente como hoy ocurre a través de las redes sociales.
La televisión, los juegos electrónicos, las apuestas digitales, así como los streamings, reels, podcasts y otros medios se han constituido en medios de zapa para socavar las bases de la convivencia social y el respeto a los derechos humanos.
La noticia convertida en un producto del mercado se construye a partir de intereses específicos de los propietarios de los medios, de los detentores del poder hegemónico que, entre otros recursos, cuentan con la Inteligencia Artificial y otros avances tecnológicos que, en pocas e inescrupulosas manos, amenazan hasta la existencia del planeta y de la propia raza humana.
El catastrofismo, las confabulaciones y las conspiraciones más descabelladas atentan contra el normal desarrollo del derecho a la comunicación del que deberíamos profitar todos sin excepción.
¿Cómo saber qué nos deparan personajes como el multimillonario Elon Musk, el presidente de los Estados Unidos o el “inversionista-científico” Peter Thiel, cofundador de Palantir, empresa que provee sistema de IA a agencias de inteligencia y fuerzas militares como los de EE. UU., Ucrania e Israel?
Este personaje argumenta que quien domine la tecnología tendrá el control geopolítico del futuro. Es contrario a cualquier regulación a la IA y denuncia un supuesto “estancamiento tecnológico” en el mundo físico (medicina, energía, transporte) que debe ser superado en Occidente para contrarrestar el poderío de China Popular (¿). El riesgo de no desarrollarla sería mayor que el riesgo de sus posibles consecuencias. Está claro de dónde viene la amenaza contra la Humanidad como la conocemos hasta ahora.
La entrada HABLEMOS DE LA TELE. Amenaza en ciernes se publicó primero en El Siglo.
La prensa, la radio, la televisión están llamadas a intentar regularizar el uso y abuso, la invasión de la Inteligencia Artificial y las tratativas de sectores interesados en monopolizar el…
La entrada HABLEMOS DE LA TELE. Amenaza en ciernes se publicó primero en El Siglo.
La prensa, la radio, la televisión están llamadas a intentar regularizar el uso y abuso, la invasión de la Inteligencia Artificial y las tratativas de sectores interesados en monopolizar el pensamiento en un mundo altamente automatizado como el que vivimos.
José Luis Córdova. Periodista. “El Siglo”. Santiago. 24/08/2026. ¿Quién se atreve a asegurar cómo serán las comunicaciones en 20 o 30 años más? Nadie tiene la bola de cristal para adelantarse al vertiginoso avance de la tecnología, la debilidad de las estructuras actuales para proteger a los medios de comunicación masiva y menos para evaluar el rol que le corresponderá a los periodistas en el mundo del mañana.
Lo único que está claro es que será necesario un sistema de comunicación igualmente oportuno y veraz, profesionales aptos y éticamente capacitados para enfrentar la avalancha de plataformas digitales con libre albedrío y los intereses creados desde la superestructura del poder.
La Inteligencia Artificial ¿logrará superar a los medios en la entrega de información fidedigna, confiable? La permanente innovación de herramientas para hegemonizar los modelos de desarrollo socioeconómico se enfrenta irreparablemente con la desigualdad, la democracia participativa y la ecuanimidad en la vida social. Quien sea el poseedor de la IA, será, finalmente, ¿el “gran hermano” vaticinado por Orwell?
La prensa, la radio, la televisión están llamadas a intentar regularizar el uso y abuso, la invasión de la Inteligencia Artificial y las tratativas de sectores interesados en monopolizar el pensamiento en un mundo altamente automatizado como el que vivimos.
Si hoy estamos atosigados de farándula, sensacionalismo y morbo, el día de mañana, el mundo privado no será tal, la intimidad será violentada permanentemente como hoy ocurre a través de las redes sociales.
La televisión, los juegos electrónicos, las apuestas digitales, así como los streamings, reels, podcasts y otros medios se han constituido en medios de zapa para socavar las bases de la convivencia social y el respeto a los derechos humanos.
La noticia convertida en un producto del mercado se construye a partir de intereses específicos de los propietarios de los medios, de los detentores del poder hegemónico que, entre otros recursos, cuentan con la Inteligencia Artificial y otros avances tecnológicos que, en pocas e inescrupulosas manos, amenazan hasta la existencia del planeta y de la propia raza humana.
El catastrofismo, las confabulaciones y las conspiraciones más descabelladas atentan contra el normal desarrollo del derecho a la comunicación del que deberíamos profitar todos sin excepción.
¿Cómo saber qué nos deparan personajes como el multimillonario Elon Musk, el presidente de los Estados Unidos o el “inversionista-científico” Peter Thiel, cofundador de Palantir, empresa que provee sistema de IA a agencias de inteligencia y fuerzas militares como los de EE. UU., Ucrania e Israel?
Este personaje argumenta que quien domine la tecnología tendrá el control geopolítico del futuro. Es contrario a cualquier regulación a la IA y denuncia un supuesto “estancamiento tecnológico” en el mundo físico (medicina, energía, transporte) que debe ser superado en Occidente para contrarrestar el poderío de China Popular (¿). El riesgo de no desarrollarla sería mayor que el riesgo de sus posibles consecuencias. Está claro de dónde viene la amenaza contra la Humanidad como la conocemos hasta ahora.
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