‘Clásico americano’: café caliente y mantita para una cómoda declaración de amor al teatro

Tras la difusión de un video en el que pierde los papeles, Richard Bean, estrella de Broadway, se asoma a la cancelación. Y entonces recibe una terrible noticia: su madre ha muerto. Ella también era actriz. De hecho, toda la familia Dean vive de alguna manera del teatro. Pero sólo Richard logró llegar donde cualquier actor teatral quiere llegar. De ahí tendrá que irse pitando, y no solo para asistir al funeral de su madre. El pequeño teatro que su hermano y su cuñada a duras penas mantienen en el pueblo natal de la familia atraviesa una crisis que podría ser la última y la hija de la pareja amenaza con apuntarse al mismo y ruinoso gremio. La llegada de Richard solo puede complicar más aún las cosas. ¿Qué pinta una estrella de Broadway en un pueblo pequeño?

 Es entrañable, encantadora, no demasiado cínica y abiertamente familiar: una serie chimenea  

Tras la difusión de un video en el que pierde los papeles, Richard Bean, estrella de Broadway, se asoma a la cancelación. Y entonces recibe una terrible noticia: su madre ha muerto. Ella también era actriz. De hecho, toda la familia Dean vive de alguna manera del teatro. Pero sólo Richard logró llegar donde cualquier actor teatral quiere llegar. De ahí tendrá que irse pitando, y no solo para asistir al funeral de su madre. El pequeño teatro que su hermano y su cuñada a duras penas mantienen en el pueblo natal de la familia atraviesa una crisis que podría ser la última y la hija de la pareja amenaza con apuntarse al mismo y ruinoso gremio. La llegada de Richard solo puede complicar más aún las cosas. ¿Qué pinta una estrella de Broadway en un pueblo pequeño?

Desde su misma premisa, Clásico americano no esconde su intención de convertirse en una serie acogedora y calentita, un «lugar feliz» en el que los espectadores quieran quedarse para siempre. Pero hoy, 26 años después del estreno de Las chicas Gilmore, el espacio para ese tipo de series es confuso. Porque, entre otras cosas, ficciones como Las chicas Gilmore siguen ocupándolo. Por no hablar de Friends y similares.

Y sin embargo, la televisión sigue queriendo tocar una de las teclas más poderosas del entretenimiento: la de conseguir no sólo que el público te vea, sino que te quiera. Eso ha hecho últimamente, por ejemplo, Margo tiene problemas de dinero. O ha funcionado o se va a seguir intentando: Margo ha sido renovada por una segunda temporada.

Laura Linney, una de las protagonistas de Clásico americano, ha declarado que le gustaría que la serie tuviera más temporadas. La primera, disponible en España en MGM+, termina con un final insatisfactorio que nos daría igual si estuvieran confirmados más episodios. Pero no es así. Y no es tan grave: pese a eso, Clásico americano es una serie entrañable, encantadora, no demasiado cínica y abiertamente familiar. Tras un inicio que podría prometer sátira salvaje del showbusiness, esta creación de Michael Hoffman y Bob Martin pivota hacia algo mucho más tranquilo y reconocible. El insoportable Richard (Kevin Kline) enseguida es absuelto y el triángulo que forma con su cuñada (Linney) y su hermano (Jon Tenney) es más de comedia musical de los años 40 que de dramedia televisiva de la segunda (¿ha llegado ya la tercera?) Edad de Oro de la televisión.

Pero Clásico americano tampoco se conforma con una ley de mínimos. Es realmente divertido ver a Kline diciéndole a Linney que no es tan buena actriz o referenciando Muerte de un viajante, lo cual establece un loquísimo puente con Escándalo en el plató, la más noventera y descacharrante comedia sobre actores jamás filmada. Si el interés romántico de Kevin Kline en Clásico americano fuese Sally Field, como en aquella película, la serie estaría jugando en otra liga. La liga de Rockefeller Plaza, The Studio o El séquito.

Pero, por otro lado, Clásico Americano no es una celebración-ridiculización del cine y la televisión, sino una carta de amor al teatro. La escala de la serie, pequeña y recogida, tiene tanto que ver con el tamaño de su presupuesto como con la adecuación al mundo que nos propone. Hay series portaaviones, como Juego de tronos; series tienda de lujo, como And just like that y series raya de cocaína adulterada, como Industry. Clásico americano es una serie chimenea, galletas calientes, perrete dormido y fuera está lloviendo.

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