José Luis Carrasco Ortega reivindica el amor y el perdón a través de la poesía contemporánea

El autor debuta con “77 trovadas con amor de un Trovador Tardío”, una obra poética que recupera el espíritu de los trovadores medievales desde una mirada íntima y actual

En un panorama literario marcado por la inmediatez y la sobreproducción de contenidos, la aparición de “77 trovadas con amor de un Trovador Tardío” supone una invitación a detenerse y escuchar la voz serena de la experiencia. Su autor, José Luis Carrasco Ortega (Vélez de Benaudalla, Granada), residente en Tarragona, debuta en el mundo editorial con un poemario que condensa vivencias personales, familiares y emocionales en una estructura tan simbólica como singular: 77 trovadas que giran en torno al amor, el perdón y la memoria.

Carrasco Ortega comenzó a escribir siendo apenas un niño. A los once o doce años ya mostraba una dedicación poco común por la palabra escrita, una vocación temprana que compaginó con la pintura y los estudios. Sin embargo, su trayectoria vital lo condujo durante más de cuatro décadas a una profesión exigente al servicio de la sociedad, primero en la Guardia Civil y más tarde como abogado. Tras su jubilación, regresó a la escritura con una intensidad renovada, dando forma a un proyecto literario que llevaba años gestándose en silencio.

Una poesía que nace de la vida y dialoga con la tradición

“77 trovadas con amor de un Trovador Tardío” no plantea una historia lineal ni personajes ficticios al uso. La obra se construye a partir de recuerdos, escenas cotidianas y vínculos esenciales: la figura de los padres, los hermanos, la amistad, la pareja, el hijo y la nieta. Todo ello articulado en poemas breves, numerados, que recuerdan a las trovas medievales, pero trasladadas al presente con un lenguaje accesible y profundamente humano.

El autor reconoce que su intención ha sido romper con el esquema clásico del libro de poesía. Frente a composiciones herméticas o excesivamente conceptuales, propone una poesía “ciudadana”, cercana, que interpela al lector desde la emoción compartida. El amor y el perdón —sentimientos que Carrasco considera en peligro de extinción— se convierten en el eje vertebrador de la obra.

El número 77, lejos de ser arbitrario, posee una fuerte carga simbólica. Su significado bíblico y su resonancia personal explican la estructura del libro y de los futuros proyectos del autor, que ya trabaja en nuevos volúmenes siguiendo este mismo patrón.

Publicar un libro como experiencia vital y creativa

La publicación de esta obra ha supuesto para José Luis Carrasco Ortega una experiencia especialmente significativa. Más allá de las expectativas comerciales, el autor subraya la satisfacción personal de ver culminado un proceso creativo largamente postergado. En un momento en el que muchos escritores se preguntan cómo publicar un libro con garantías, su caso ejemplifica cómo la madurez vital puede convertirse en una fortaleza literaria.

El acompañamiento profesional ha sido clave en este debut. Apostar por una editorial que combine asesoramiento humano y rigor técnico resulta fundamental para transformar un manuscrito personal en una obra con proyección pública. En este sentido, el trabajo editorial ha permitido cuidar la estructura, la coherencia y la presentación de un poemario que aspira a conectar con lectores de distintas generaciones.

Las primeras opiniones recibidas por el autor proceden de su entorno más cercano, especialmente de su familia, y han sido abrumadoramente positivas. Con humildad, Carrasco Ortega las recibe con cautela, consciente de que el verdadero juicio llegará de la mano de los lectores.

Letrame Grupo Editorial y el valor de la edición cuidada

La publicación de “77 trovadas con amor de un Trovador Tardío” se ha llevado a cabo con Letrame Grupo Editorial, una editorial especializada en acompañar a autores noveles en su entrada al mercado literario. En un contexto donde publicar un libro exige cada vez mayor profesionalización, el respaldo editorial se convierte en un elemento diferenciador.

Las opiniones sobre el trabajo de editoriales de este tipo destacan la importancia de contar con un proceso guiado, transparente y respetuoso con la voz del autor. Desde la corrección hasta la maquetación y la distribución, el cuidado de cada fase permite que obras como la de Carrasco Ortega lleguen al público con la calidad que merecen.

Con este primer libro, José Luis Carrasco Ortega inicia una nueva etapa creativa. Sin prisas, sin grandes expectativas comerciales, pero con la firme voluntad de seguir escribiendo y compartiendo una poesía que nace de la vida vivida. Una voz tardía, sí, pero llena de sentido, que recuerda que nunca es tarde para decir —ni para escribir— lo esencial.

 

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